miércoles, 13 de septiembre de 2017

El otoño

Empezaré por decirles que mi signo zodiacal es capricornio, que pertenezco al elemento tierra, y que además, según mi codificación de colores (la cual me hicieron hace muchos años ya), con relación a mi físico facial, soy otoño, 
(http://www.mujeresymadresmagazine.com/paleta-color-estaciones/)así que no es casualidad que me sienta atraída por el color otoñal de la tierra, el marrón, el cobre y el dorado. 
Aunque les confieso, que a pesar de esa gran atracción, mis colores favoritos son el azul y el violeta, pero me encantan los colores de mi estación, me decanto por ellos, por imágenes como esta que les muestro a continuación, imágenes otoñales, donde el bronce, el marrón y el dorado prevalecen.

Por cierto me encantan los alces, son tan elegantes. 

A pesar de toda esta realidad que les cuento, nunca he podido ver y apreciar personalmente esta estación, en mi país vivimos en un eterno verano, que en cierta época tiene rasgos primaverales, por las flores y el canto de las aves tan marcado, y otras veces tiene rasgos otoñales, por el soplo tenue de la brisa fresca, y la menor incidencia de los rayos del sol; los rasgos invernales nos están vetados por completo. Pero el lado bueno de esto es que en cualquier época podemos ir al campo, al río o la playa y pasear al aire libre con ropas ligeras, algo que muchos desearían poder hacer.

Aunque todavía deseo ver nieve como una de mis prioridades antes de partir, (estuve en N.Y. esperando el 2015, salí dos días antes de una fuerte tormenta de nieve, ¡Uf que alivio!, quería ver nieve pero no tanto así), como comprenderán también me encantaría visitar un país en otoño, pasearme por entre los árboles y sentir el crujir de las abundantes hojas caídas y secas, tirarme sobre ellas y ver a mí alrededor ese paisaje dorado, bronce, anaranjado y marrón, además sentir la brisa fresca y fría que bese mis pies, mi rostro, que azote mi cuerpo y me obligue a llevar un abrigo ligero.

¡Uhmm! Me imagino pasando unos días aquí.

Me hace mucha ilusión ver el otoño, quizás sea hora de hacer planes en serio y preparar ese viaje a algún lugar, ya que se aproxima. Y hablando de otoños debo tocar también otro aspecto que hace alusión a él, se trata del otoño de la vida. Esa etapa en la que empezamos a declinar y a presentar algunas limitaciones, el preámbulo de la vejez, del invierno de la vida. Tiempo de reflexionar y repasar nuestras actuaciones y nuestro sentir, qué logramos y que nos falta por hacer, reevaluar nuestras prioridades y nuestra escala de valores, nuestros anhelos y los viejos amores…

Este otoño ya aflorado a mi vida, las primeras en anticiparse fueron las canas, al principio las traté de disimular, pero qué más da, en realidad nunca me preocuparon, así que les di la bienvenida y las dejé estacionarse en mi cabeza y que luzcan glamorosas. 
Luego llegaron los indeseables calores, y definitivamente se quedaron, y las libras de más, que bastante trabajo me ha dado soltarlas, han cedido, pero quedan algunas de más (aunque no soy gorda, pero siempre fui muy delgada). 


En los inicios de este otoño se recrudecen los achaques, el insomnio, la nostalgia…, pero también aumentan las ganas de libertad, de hacer eso que postergamos, de ser auténticos sin importar ya el qué dirán, de soltar…, y vemos la vida de una manera diferente, más calmada, más sensata y concienzudamente. Experimentamos cambios de humor, de apariencia, de pensamientos, de gustos…, de vida. 
No en vano pasan los años y nos vemos en la necesidad de aprender de ellos lo mejor.  
 
Hay que apreciar la vida y sus diferentes etapas, vivimos la primavera, los primeros 25 años, donde crecemos y florecemos, el albor de la vida, luego el verano, los segundos 25 años, donde aprendemos y fermentamos lo aprendido, al calor de la vida. Al llegar el otoño, los terceros 25 años, nos sentimos frescos, deshojados, desnudos y liberados. Desprovistos de poses, reflexionamos y maduramos, nos mantenemos conscientes y firmes en nuestro propósito, con la cabeza  en alto y disfrutando lo esencial de la vida. Finalmente nos sorprende el invierno, aun con bríos y gusto por la vida, por explorar otras emociones, conectamos con la fuente de la sabiduría divina y nos hacemos más sabios, y con paso lento, a veces satisfechos, otras arrepentidos o avergonzados, y mayormente resignados, nos vamos haciendo viejos, preparándonos para marchar, y cualquier día nos vamos temporalmente, hasta que estemos listos para volver y repetir este ciclo todas las veces que lo amerite.  


Si amigos, he sabido apreciar y aprovechar esas dos primeras etapas ya vividas, con sus alegrías y sin sabores, postergado algunas cosas, pero realizado y disfrutado la mayoría de las que me propuse, y el otoño me ha guiñado un ojo y me ha enamorado y acompañado por casi 8 años, ya lo conozco, y debo reconocer que me gusta su compañía, que hacemos una linda pareja, me ha sorprendido todo lo que me ha revelado, y ha traído consigo, tantas claridades, alegrías, complacencias y serenidades, además de un gran gozo interior y un gusto por otro tipo de realidades, de amores, de bienestares…, de deleites espirituales, de esos que lo llenan todo y dejan esa sensación de plenitud, de dicha y entrega incondicional, esa convicción de amarlo todo y ser amada, de saber que estoy haciendo lo que debo hacer, que voy por el camino correcto, el que debo y deseo transitar, por ese sendero que me llevará al encuentro con la única verdad y realidad, con mi esencia pura, fundida con la eternidad.

Deseo y espero poder realizar este anhelo de fundir este otoño que conozco y tránsito, con ese otoño que desconozco y me gustaría palpar; que el plateado de mi pelo se funda con el dorado otoñal, que el color ámbar de mis ojos se funda con el color cobrizo del otoño y que el marrón de mi piel y el de la tierra, se unan en un abrazo fraternal, que seamos dos otoños fundidos en uno solo, soltando, dejando fluir y ser, cambiando y transformándonos, evolucionando a la par.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Anhelos del alma

Existen muchos lugares en el planeta que hacen que surjan los sentimientos más nobles del ser, la mejor de las calmas y el mayor amor que se guarda bien adentro. Lugares donde la vida animal, mineral y vegetal  viven en una comunión perfecta y armónica, y donde el hombre no acostumbra a vivir, solo a visitar muy de vez en cuando. 
Estos lugares te permiten sentir y observar la pureza, la paz, armonía, y excelencia en la convivencia, en ellos hueles la vibración del amor y escuchas el silencio, te bañas en la suave brisa y te meces al compás del fluir de las aguas del río y la cadencia del movimiento de los animales, de su canto…, y te quedas absorto admirando la belleza y perfección de las cosas, las rocas, el suelo y sus minerales…, toda la vida y energía que allí vibra sin parar, sin alterar el orden, sin irrespetar.



Me pregunto ¿Por qué si los humanos somos supuestamente superiores a todas las demás formas de vida sobre la Tierra, no podemos ya vivir así, o imitar al menos esta armonía?, vidas diferentes en feliz unión y comunión. 
Es posible que por el hecho de ser animales racionales (con capacidad para pensar), esto sea el ingrediente extra que lo complique todo. 
De ser así, la causa inmediata no es el hecho de pensar en sí, sino mas bien el descontrol que tenemos sobre esos pensamientos, que en lugar de crearlos y producirlos conscientemente, mayormente lo hacemos de manera inconsciente, y pululan a la deriva, influenciados por el morbo del medio ambiente y la sociedad mundial, a través de las redes sociales y los medios de comunicación, o sea, de la modernidad aberrante y despampanante, y funcionan como virus infecciosos de la mente humana, enajenándonos, doblegándonos y bloqueando nuestra sabiduría interior.
Pero a pesar de todo esto, entiendo que el hombre quiere y desea tener paz, vivir en armonía, por eso lucha internamente con su propio yo, su aparente complacencia exterior se vuelca en su interior, le reclama y tarde o temprano sale a relucir su malestar, su enfado, su insatisfacción, su drama de vida, y se pregunta al igual que yo…
¿Es que los humanos no somos capaces ya de vivir en armonía y entender lo que es la serenidad? Algo así como dejar que las cosas simplemente sucedan y caigan por su propio peso, sin alterarnos o interferir en ellas, como cuando cae una pluma, lenta y silenciosamente..., serena.


Uno de los mayores anhelos del alma debería ser la serenidad, al menos lo es de la mía. Un alma serena está en armonía, equilibrio y paz interior, con estas virtudes lo demás sale sobrando, la alegría y el gozo están garantizados y con ellos el amor, el respeto y la felicidad.

Quiero compartirles estos dos fragmentos del libro “Como un hombre piensa, así es su vida”, de James Allen, ambos fragmentos están en el ultimo capitulo, que se titula Serenidad

Usaré una imagen que habla por sí sola de serenidad, para separar ambos fragmentos.

“La tranquilidad de la mente es una de las bellas joyas de la sabiduría, es el resultado de un esfuerzo largo y paciente en el dominio de sí mismo. Su presencia es indicadora de una experiencia madura, y de un conocimiento más que ordinario de las leyes y el funcionamiento del pensamiento.
Un hombre alcanza la tranquilidad en la medida que se entiende a sí mismo como un ser que evoluciona del pensamiento. Para tal conocimiento necesita entender a los otros como el resultado del pensamiento, y mientras desarrolla el entendimiento, y ve con mayor claridad las relaciones internas de las cosas por la acción de causa y efecto, cesa su agitación, su enfado, su preocupación y su congoja, y permanece en equilibrio, inalterable, sereno. 
El hombre calmado, habiendo aprendido cómo gobernarse, sabe cómo adaptarse a otros; y estos, a su vez, reverencian su fortaleza espiritual, y sienten que pueden aprender de él, y confiar.” 


“Aquel equilibrio de carácter que nosotros llamamos serenidad es la lección final de la cultura; es el florecimiento de la vida, el fruto del alma. Es precioso como la sabiduría, ha de ser más deseado que el oro – sí, más que el fino oro. Cuán insignificante se ve quien sólo busca el dinero en comparación con una vida serena – una vida que mora en el océano de la Verdad, por debajo de las olas, fuera del alcance de las tempestades, ¡en Eterna Calma!”

Si desean leer el libro está en la página PDF libros del blog.

Soy de las que creen fervientemente que se puede lograr vivir en armonía y paz, si antes se pudo, cuando el hombre estaba consciente de todo, de su rol en este mundo y de su conexión con todo, ¿Por qué ahora no se podría lograr? Es solo cuestión de evolucionar en la manera de pensar y de crear los pensamientos, en la manera de ver a los demás y de reaccionar ante los efectos que causan y causamos, es cuestión de despertar y mantenernos despiertos a la realidad de la existencia colectiva y atentos a los anhelos del alma individual, hasta unificar esos anhelos en un solo sentir y colmar el planeta de armonía y paz. 

No pierdan las esperanzas de un mundo de amor y paz, de armonía y serenidad, y cuando nos sintamos flaquear, recurramos a este “A veces, solo a veces” que les dejo a continuación…

El texto contenido en la siguiente imagen que he preparado, lo pueden encontrar en el siguiente enlace:

Es un hermoso poema de la autoría de María Guadalupe Munguía Tiscareño con el que quiero ponerle fin a esta reflexión.



I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Un fragmento de esta entrada fue publicado en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2017/09/09/anhelos-de-armonia/

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jueves, 31 de agosto de 2017

La ruleta de la vida

Se dice que la vida es una rueda o ruleta que gira y gira y nunca para, ni siquiera al morir, pues la muerte no es definitiva, es temporal. También se dice que la vida es una lotería de suerte mayor, no sabemos cuándo ganaremos ni cuando perderemos, es más bien arriesgar, girar la ruleta y esperar. El juego no tiene final y desconocemos su comienzo, la clave es mantenerse jugando, es la única forma de no perder el juego, girando la rueda podemos perder una partida, pero no el juego. 



Cada ser humano tiene su forma particular de girar la ruleta de la vida, inspirarse y desear ganar o al menos subir el puntaje a su favor. Es fácil jugar, pero no es fácil acertar, aunque para algunos tampoco resulta fácil girar la rueda y  jugar, prefieren mantenerse al margen de la vida, dejarla pasar…, sin tristezas, pero también sin alegrías, carente por completo de emociones, cada cual es libre de elegir.

Entre giros y giros, partidas y partidas, apuestas tras apuestas, nos pasamos la vida, la mayoría de las personas, ni siquiera se pregunta lo que de verdad desea, y menos lo que le conviene, solo se deja llevar por lo que cree que le gusta, que muchas veces no es más que mera influencia del medio, nada particular o personal, y se mantiene mareado, dando vueltas sin tener un propósito verdadero, por eso hay tanta infelicidad.


Andamos corriendo detrás de sueños ajenos que creemos propios. Nos pasamos la vida deseando miles de cosas que creemos necesitar, cuando en realidad, las cosas que verdaderamente necesitamos, nunca nos faltarán.
Sea cual sea tu elección, elige con el corazón, deja a un lado la razón, el qué dirán o la complacencia familiar y social. 

Regálate unos segundos y haz el siguiente ejercicio:
Por un momento visualízate en medio de la nada siendo el centro de todo, sé tú mismo, no mires atrás, pero tampoco adelante, solo cierra los ojos y céntrate en ese instante, llena esa nada con tu todo y deja fluir tu vibración interior, dale un respiro al alma y suelta toda presión, inunda el aire y el espacio con tu aroma y con tu amor, disuelve tu ego, pero reconoce tu valor.


Este tipo de experiencias ha sido gratificante para mí, saber que soy la Nada y el Todo a la vez, que estoy en todos los lugares al mismo tiempo, es increíblemente maravilloso, me ha permitido adentrarme en la inmensidad del universo, sus galaxias…, y también en lo profundo de la tierra, su subsuelo, rocas, el mar… Todavía me faltan muchas experiencias más de este tipo para poder soltar este plano terrenal al que nos apegamos demasiado pronto, sigo trabajando en eso. 



Saber que somos tan vastos y tan poderosos, asusta, pues no todos estamos preparados para usar ese poder de manera que ante todo predomine el amor, supongo que por esa razón todavía nos queda mucho trabajo por hacer en la Tierra, para poder traspasar a otros planos de la existencia definitivamente.

Gira la ruleta y baila al compás de su giro, detente con ella solo un instante a mirar, y vuélvela a girar y baila de nuevo, no pierdas el ritmo, hasta volverte la ruleta, el giro, el baile, el objetivo a alcanzar, la vida es para disfrutarla y nada más. 


Disuélvete en ese eterno dar vueltas y parar a mirar, si aciertas bien, y si no, sonríe y sigue girándola y danzando, imprímele sentido a tus días, la vida no espera y nunca se detendrá. 

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2017/09/02/la-ruleta-la-vida/

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jueves, 24 de agosto de 2017

Creer, confiar y agradecer

Dicen que “Para muestras basta un botón”. En este enlace 
http://riouruguayseguros.com/site/el-origen-de-las-frases-ilustres-4/, me acabo de enterar que la frase se refiere a un botón de camisa (me creerán ignorante pero hasta hoy relacionaba esa frase con un botón de rosa). El dicho hace alusión a que hay personas que tienen un ojo clínico para descifrar y sacar conclusiones (para mayor entendimiento vean el enlace superior), pero la mayoría no es así, necesitan “Ver para creer” como cuentan del nombrado santo Tomás, y haciendo referencia a mi error con respecto a la frase, la mayoría necesitan ver el rosal completo. 


Haciendo un buen repaso de nuestra vida, podemos ver la cantidad de buenos momentos que hemos vivido o de los momentos dolorosos sufridos, que precisamente es en esos momentos de dolor cuando mas necesitamos y queremos ser ayudados y apoyados, y cuando mas ameritamos creer y confiar en que vendrá la ayuda o el consuelo. Pero si lo pensamos bien, en todo momento necesitamos esa ayuda divina, sin ella los momentos felices serian menos.
¿Alguna vez han pensado en las mínimas cosas en que hemos sido ayudados y apoyados por alguien o por alguna fuerza divina para sentirnos seguros y a salvo? Es muy probable que solo nos fijemos en las grandes cosas y no les prestemos atención a esas pequeñeces que construyen la grandeza de nuestra vida, esas que son la base para llegar a la meta y que sin esas pequeñas ayudas, de seguro no lo hubiéramos logrado.

Siempre me he caracterizado por ser agradecida, tanto de las pequeñas cosas como de las grandes, pero de un tiempo a esta parte he entendido que no existen las pequeñas cosas que agradecer, si no que cada cosa que agradecer es más grande de lo que pudiéramos imaginar. Nunca sabremos a ciencia cierta la magnitud de la ayuda que recibimos a diario, independientemente de que nos demos cuenta o no, de que lo demos por sentado, de que lo creamos o no y de que lo agradezcamos o no... Les contaré una anécdota reciente.


Bajando del parque de una de mis caminatas, precisamente cuando tomé las fotos para mi entrada anterior (la de los árboles), se me hizo de noche. Las escaleras entre los farallones son solitarias y se tornan peligrosas, especialmente porque hay cuevas y alguien se puede esconder y sorprenderte para hacerte daño, como ha sucedido a otras personas. No es algo en lo que piense mucho, pero prefiero evitar que lamentar, y ese día no lo evité, subí mas tarde de lo acostumbrado, por lo cual se hizo de noche.
Al finalizar mi caminata, cuando estaba próxima a llegar a las escaleras, pedí protección divina, o que al menos alguien en quien me sintiera confiada bajara al mismo tiempo que yo. A pesar de estar oscuro y algo solitario, antes de abordarlas y bajar, me sentí motivada a bajar al lago un minuto, está justo al frente, dudé pero seguí mi intuición y lo hice, total, me dije, ya oscureció de todos modos, baje unos minutos y luego subí y me dirigí a las escaleras, vi que iban a bajar dos personas que estaban ejercitándose también, al acercarme y alcanzarlos di las gracias a la divinidad por conceder mi petición y me dispuse a bajar justo detrás de ellos, pude ver a un joven alto y fuerte bajando, y delante de él a un señor algo mayor que llevaba un fornido y hermoso perro negro ¿O más bien el perro lo llevaba a él?..., era obvio que el joven deseaba rebasarlo, pero definitivamente no se atrevió. 

Mi sorpresa no fue constatar que mi petición fue escuchada al encontrar compañía, eso ya lo intuía y esperaba, sino que además de ellos estuviera también ese hermoso e intimidante ejemplar canino, quien definitivamente ahuyentaría al más peligroso criminal. Fue como queriéndome decir: “¡Hey!, por si tenías alguna duda”, me sonreí a mi misma y me dije “!Dios, te pasaste!, siempre me sorprendes”, me sentí más protegida que nunca antes al transitar esas escaleras.   


Episodios como este me llenan de satisfacción, me dan la oportunidad de agradecer doblemente mis bendiciones, se dan tan a menudo que no hay forma de dudar que soy una privilegiada, al igual que lo somos todos, que algo me guía y ofrece protección, y por fin, desde hace pocos años, he aprendido a aceptar que es porque lo merezco. 
En todos los años que llevo subiendo al parque, he visto a muchas personas pasearse con su perro, pero nunca había coincidido con ninguno bajando las escaleras. Podría preguntar por qué ese día sí, aunque también sé, y reconozco que si no me hubiera detenido esos minutos en el lago, si no hubiera seguido mi intuición, que es el llamado del alma a través del espíritu, que es quien mantiene nuestra conexión con la divinidad, no los hubiera encontrado en mi camino. 

No es que piense o sienta que de no ir primero al lago, algo malo me hubiera ocurrido, sino más bien de lo que me hubiera perdido si no lo hacía, de ese agradable momento de satisfacción, seguridad y alegría que sentí, al verme tan custodiada en respuesta a mi petición.

Dicen que Dios, la divinidad, el universo, la consciencia universal, la gran mente, la fuente divina o como le quieran llamar, (prefiero llamarle Dios aunque con una visión diferente a la generalizada), escribe derecho en líneas torcidas. Aunque me gusta esa alegoría, creo que es más bien que si caminamos por los senderos que esta entidad universal y divina nos señala, no hay forma de perder el equilibrio y que las cosas nos salgan mal, pero como no siempre lo hacemos, lo perdemos y nos salen mal, o mejor dicho, erróneas y aleccionadoras.


Ustedes me dirán, qué se necesita para creer en esa protección divina, para seguir esa intuición que a última hora cambia nuestros planes, para creer en ustedes mismos como parte de esa divinidad, de esa fuerza superior que lo rige todo, lo encausa..., y si se desvía, lo vuelve a encauzar. Que necesitan para aceptar que no todo se debe al cuerpo y su fuerza física, al intelecto, para creer que hay cosas que dependen más de lo inmaterial, de lo invisible y lo intangible, del espíritu y su energía creadora y conservadora, del poder mental y su fuerza de atracción, y de confiar en que los resultados obtenidos serán los mejores. 

¿Qué necesitan para creer y confiar?

Yo les respondo, una alta dosis de fe (creer y confiar en lo que no se ve, pero existe). Autoestima para reconocer que somos valiosos y amados, y que estamos bajo protección divina constante. Autoconfianza y seguridad en que somos poderosos, y nuestras decisiones son guiadas por una fuerza protectora mayor y superior a la nuestra, y que aliada a la nuestra, es indestructible e incorruptible. Por último, soltar todo control y dejar fluir a esa energía que vibra a nuestro alrededor. 

Algunos pensaran al leerme que es fácil creer cuando las cosas salen bien, cuando todo nos sale a pedir de boca y cuando somos felices, pero yo les digo que muchas veces las cosas no me han salido bien, que no han sido a pedir de boca y no siempre estoy feliz, y sin embargo nunca he dejado de creer, confiar y agradecer, porque sé que cuando las cosas no han salido bien, ha sido por mi falta de atención y por no llevarme de mi intuición, o quizás por molestar y llevarle la contraria a alguien, por mi soberbia y testarudez, o por mi afán de control.


Hagan un repaso de sus vidas, de esta y de las anteriores, de algunos de esos momentos decisivos y de su preámbulo, sean sinceros con ustedes mismos y vean cuantas veces han creído, confiado y agradecido en esos momentos, y analicen los resultados obtenidos. Si no han creído, ni confiado y mucho menos agradecido, a partir de este momento empiecen a sopesarlo y a hacerlo, notarán un cambio muy favorable en sus vidas.
 
No pierdan la oportunidad que cada día nos ofrece para constatarlo. Podría sufrir un accidente o ser atracada al subir las escaleras en pleno día mañana, pero pueden estar seguros de que si sucede, no es porque la divinidad no me ofreciera protección o porque dejara de creer, confiar y agradecer, sino porque esa ha sido mi necesaria y particular elección para lograr un aprendizaje que me proporcionará un bien mayor.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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viernes, 18 de agosto de 2017

Los árboles de mi vida

Amables lectores, esta entrada se la dedico a los que como yo, admiran y les fascinan los arboles, en especial este hermoso ejemplar de la naturaleza, este magnífico árbol que en su etapa florecida, es una esas maravillas de la creación, les hablo del Flamboyán.

Pues esta preciosidad que arriba les muestro, es el paisaje que para estos días
observo desde la ventana del fregadero de mi cocina. Un magnifico espectáculo que sin lugar a dudas, hace más placentera mi estadía en ella, extendiendo el tiempo de permanencia en el lavado de platos, ya que me distraigo y complazco en su admiración. 
De igual forma, cuando subo al parque a caminar, hay muchos de estos árboles, ¡Como lo disfruto! paso tiempo admirándolos, son una gratificante vivencia para los ojos, y el cuerpo lo agradece, y un remanso de paz y agradable sensación de armonía y equilibrio para el espíritu, el cual se siente atraído y conectado a tanta belleza.   

Desde muy niña fui amante de los árboles, me fascinaba treparlos y pasar ratos allí arriba, donde a veces pocos podían llegar, me ayudaba mi delgadez y flexibilidad. Me creerán si les digo que a veces miro algunos y me dan ganas de treparlos, especialmente aquellos que dejan ver lo fácil que sería hacerlo, o al menos intentarlo, pues se me olvida que ya no soy tan joven, delgada y flexible como antes. Uno de estos días voy a decidirme, y saber que se siente a mi edad, estar allá arriba cual si fuera una niña. 


Hay muchos árboles que admiro en ese parque en mis caminatas vespertinas, incluso, tuve una experiencia muy particular en el área del lago artificial que hay dentro del parque. Les cuento...

Sucedió que un día, al abrazar uno de esos árboles (un árbol Mara), cerrar los ojos por unos minutos y conversar con él y agradecerle su existencia, pude oír y sentir algo, como si alguien se acercara, abrí los ojos y pude verlo, su espíritu había salido de su interior y se paseaba por mi derredor, fue una imagen fugaz, la percibí y desapareció rápidamente, pero me ha acompañado desde entonces. 
Supe que era su manera de reafirmarme que mi sentir era recíproco, de inmediato dejó caer dos frutos (semillas), las tomé y me sentí honrada y agradecida infinitamente, al día siguiente las sembré pero no tuve éxito, a veces bajo al lago a saludar a ese árbol, abrazarlo y ver como está.

Pero entre todos esos árboles, hay uno, bueno dos, que me resultan tan significativos y admirables que voy a aprovechar esta entrada para mostrárselos. 

Uno es un alto pino australiano o casuarina, a mi parecer está justo en medio toda la longitud del parque, y tiene un dominio y una vista espectacular de todo el entorno desde su altura. Lo he bautizado con el nombre de “Almirante verde”, por lo ventajoso de su posición, céntrica y con visibilidad sur bien despejada y de frente al mar, por su gran altura y dominio de una buena área del parque, y obviamente por su color. 
Queda justo frente al verdor de un hermoso solar, baldío pero muy bien cuidado, es la única zona sin construir en toda esa área periférica sur del parque, con el azul del mar Caribe de fondo.





El otro árbol es enorme y frondoso, una jabilla o árbol de tung, de la especie Aleuritis, bien adulto y señorial, todo un espectáculo a la vista. 

 

Me impresiona siempre su seguridad de ser, portentoso, fuerte, sentando credenciales en este lugar, dando una enorme sombra con una satisfacción muy especial, justo en la escalera número cinco, frente a las canchas, zona de las más frecuentadas para jugar, sentarse en los bancos y pasarse unas horas allí, para tomarse fotos, alimentar a las palomas, o por mera diversión y compartir el bullicio y algarabía que la definen. 
Las otras zonas, con excepción de la que cuenta con el parque infantil “la Canquiña” y las máquinas para ejercitarse, que es bastante concurrida y está frente a la escalera uno, son más tranquilas, y usadas por las parejas, los grupos pequeños de amigos, familias, etc.

Todo el parque se mantiene bajo vigilancia policial y es un deleite a la vista, a la salud física y mental, pues si miramos el panorama un poco más allá de lo superficial, notaremos que la magia y la vida se conjugan allí, entre sus grandes cuevas, rocas y farallones, entre su fauna y su flora.
En el suelo y su verdor se recrean las historias, se enaltecen los recuerdos en este pulmón de la ciudad de Santo Domingo, que mantiene el equilibrio entre el norte y el sur, entre las grandes e imponentes torres habitacionales del norte, y los barrios y suburbios que dan hacia el sur (donde vivo), hacia el mar, y entre los comercios e industrias que dan hacia el oeste y el este.
En medio de esto está el parque con todo su verdor, sus áreas de esparcimiento y juegos o para la simple contemplación, sus hermosos árboles, cuyas raíces están interconectadas entre si y conectadas y comunicadas con otros árboles de la ciudad y del país, por lazos invisibles de hermandad, que llegan más allá de lo permisible, de lo creíble, de lo imposible…  

ÁRBOL GENEALÓGICO
No sé qué vientos me trajeron hasta la siguiente reflexión y revelación, pero creo que el hecho de ser tan arbolaria, tan arbusta, tan ligada a la naturaleza y los árboles, ha influido para que mi esposo y compañero de viaje Félix, se haya hecho genealogista, y viva estudiando y analizando árboles genealógicos. 
Yo ensimismada, admirando de los arboles sus troncos, ramas, hojas y flores, extasiada tratando de ver su aura, y recibir una señal, y él concentrado, revoloteando sus frutos, reinventando las hojas, las ramas y los troncos, hurgando entre sus raíces, descifrando el pasado para poder extraer una señal. 

¿Qué les parece? Eso no es casualidad amigos. Yo valorando y admirando lo externo y actual, y él valorando y escarbando lo interno y ancestral. 
Yo maravillada y gozosa queriendo volver a treparlos, subir su tronco, pasearme por sus ramas, llegar hasta lo más alto y sentirme cerca del centro del cielo, del origen de la vida, y él entusiasmado y apasionado, partiendo desde sus copas, bajando de rama en rama hasta llegar a sus troncos y escarbar sus raíces, queriendo llegar hasta el fondo, y sentirse cerca del centro de la tierra, del origen de la vida...


Así seguimos los dos en comunión, percibiendo un mismo fin en diferentes direcciones, yo enfocada en un tipo de arboles, los de naturaleza vegetal y él enfocado en otro tipo de arboles, los de naturaleza humana y familiar. Ambos muy importantes, ambos testigos de la vida y de la humanidad, del florecer y marchitarse de la vida, de la dicha y de la infelicidad, frutos de lo nuevo y de lo ancestral, del equilibrio y la armonía, ambos reveladores de la infinita conexión que existe entre todo y entre todos, ambos causa y efecto del constante e incesante fluir, protagonistas del morir y renacer de la vida, que se reinventa una y otra vez como semilla y fruto, el origen cíclico de la eternidad.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

sábado, 12 de agosto de 2017

La chispa divina

En mi anterior entrada del blog titulada “El numero tres”, recibí un comentario de un compañero googlero, bloguero y amigo +Raul Sanchez, me hablaba de lo profundo que resulta el tema de la numerología cuando se reflexiona y se relaciona con el entorno, pues nos sorprende como se llevan a cabo estos eventos y nos instan, a razonar como todo está asociado, "Materia + energía + chispa divina"
Me encantó su enfoque y sobre todo esas tres fuerzas de la naturaleza que mencionó y que al igual que ahora, marqué en negritas en mi respuesta a su comentario.

Ese resaltar estos tres componentes que contienen tanta fuerza interior, y que se podría decir que son la base de la existencia física, se me quedó por unas horas dando vueltas en el subconsciente, y luego, al observar con detenimiento una imagen que había descargado hacia unos días de la web por llamar mi atención, y que a continuación les muestro, esto desató una especie de trance que me llevó a otro plano de la existencia y que fue motivo de inspiración para redactar esta entrada.


Primero me transportó a ese hermoso lugar que muestra la imagen y que está en Granada, observé, respiré, olí y percibí, me sumergí en el agua cristalina y me sentí allí tan relajada, formando parte de toda esa tranquilidad y armonía natural de la materia. Luego me integré de lleno y me fundí con todo el paisaje, fui luz, aire, cielo, agua, tierra, árbol, roca y todo lo demás que a simple vista no se percibe, pero que está allí latente, aves, reptiles, peces…, vida que es energía. Para después trascender todo aquello, y ver, sentir, y Ser esa chispa divina que da vida, que todo lo habita, que todo lo crea, estimula, transforma, expande y renueva…, para finalmente atravesar otros mundos, ir a otros planos de la existencia. 

Este es un tipo de experiencias que ya he tenido y vivido antes, han sido intensas, y sumamente gratificante para mí. Al volver aquí y regresar a este plano, soy de nuevo el observador, que admira, respeta y agradece la belleza y armonía de la naturaleza, que permanece aquí porque sabe que lo debe hacer, y espera mantener encendida esa chispa divina y poder encenderla en otros, en otras circunstancias, otras vidas, otras generaciones, otras consciencias…, y poder no solo encender, si no Ser esa chispa divina en otras galaxias y otros planos existenciales y fundirme con la eternidad.  


Es precisamente esa chispa divina la que hace que la energía se encienda, cobre vida y vibre, y que de vida a la materia, es ella la que hace latir el corazón, la que nos permite inhalar y exhalar, discernir, aprender y evolucionar. Es la dadora de verdadera vida, la proveedora de armonía en el contraste de la diversidad, la que trata de que mantengamos el equilibrio, de que vivamos con amor y en amor y fluyamos con naturalidad, tanto en el plano físico como en el espiritual.

Nosotros, los seres humanos, hemos dado mal uso a esa chispa divina, hemos permitido que predominen nuestros bajos instintos, somos los que más desentonamos en este hermoso paisaje que es la vida, al cual hemos depredado, irrespetado y devaluado. 


Fuimos y somos los que violentamos esa paz que habita en la vida material y tangible, en la vida que se desarrolla en el interior de la tierra, tergiversamos y descartamos la vida espiritual, la energía vibrante y latente que mora en cada materia viva, la que se regodea en el simple hecho de Ser todo aquello que Es. 

Nosotros irrespetamos nuestra esencia divina y faltamos al privilegio otorgado del libre albedrío, desvalorizamos la magia de lo divino, el encanto de lo sutil, de lo etéreo, del equilibrio, de converger. Desvirtuamos lo imprescindible de la vida, cuestionamos lo incuestionable, negamos lo inmaterial, lo impalpable, lo indescifrable, desconocemos lo esencial, lo valioso, lo eterno.
Queremos ponerle etiquetas a todo, buscar explicación a lo inexplicable, alcanzar lo inalcanzable y encasillar todo, absolutamente todo, en lo razonable, olvidamos que donde la razón deja de tener sentido o valor, entran otras virtudes más valiosas aun, más sustanciosas y sostenibles a pesar de parecer inexistentes y misteriosas o dudosas al conocimiento racional. 


La chispa divina siempre está en todo y en todos, permanece encendida, vibrante, hace que se encienda el motor de la vida, es cuestión de descubrirla, reconocerla, agradecerla y expresarla, de permitirle que se exprese a través de nosotros. 
Sin ella la vida parece muerta, permanece estática, inerte, débil, indecisa y vacía de amor, con ella todo se renueva, todo es posible, la alegría, el gozo, el amor y la eternidad. 

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

domingo, 6 de agosto de 2017

El número tres

La vida permanece en constante evolución, sea como sea, estuvimos, estamos y estaremos aquí en la Tierra por muchos siglos más, si el hombre con su ambición y desamor, no le pone final a este hermoso planeta. 
Dentro de cada ciclo de la vida y en su transcurrir en toda la historia de la humanidad, existen eventos de causa y efecto, unos encuentran explicación lógica y visible, otros son menos obvias sus causas, y otros..., más común de lo que imaginamos, no tienen explicación lógica, razonable y mucho menos palpable. Estos eventos encajan en una de estas  descripciones: Coincidencia o Diosidencia, casualidad o causalidad, destino o karma, azar o sincrodestino...


Aparte de estos eventos, muy conocidos por muchos, existen algunas cosas que se repiten con mucha frecuencia donde quiera que miramos, como la forma circular (que de hecho ya aborde en una entrada de este blog titulada La redondez), y otra que resulta muy familiar y repetitiva, y que deseo abordar en esta entrada, es el numero tres, y no podía ser de otra forma, ya que se afirma que vivimos en un mundo tridimensional.

Esto implica tres dimensiones: largo, ancho y profundidad, pero también existen otras ternas que se derivan de otras implicaciones. Detengámonos a ver lo primordial, que generalmente se presenta o representa por el número tres.

Tierra, agua y aire.
Cuerpo, mente y espíritu.
Animal, vegetal y mineral.
Solido, líquido y gaseoso.
Presente, pasado y futuro.
Positivo, negativo y neutro.
Agua, aire y fuego.
Rojo, azul y amarillo.
Se premian los tres primeros lugares.
En la Biblia sale a relucir con frecuencia el tres...

FRECUENCIAS DEL TRES

La lista resultaría casi infinita, la realidad es que estamos muy influenciados por la triada, la trilogía, la trinitaria, la terna, el triángulo, la 3D...

En este plano tridimensional sin embargo se habla mucho de dualidad, de dos polos opuestos, de dos caras de la moneda, pero en medio de esa dualidad existe el equilibrio, la neutralidad, o sea, ni uno, ni lo otro, y esa neutralidad viene a conformar la trilogía de la existencia en este plano físico, lo positivo, negativo y lo neutral, que en electricidad se suele representar por el color blanco o el negro, y este último vendría a ser nuestra sombra, nuestro lado oculto o neutro, entre lo que somos y lo que no somos, nuestro término medio.

Si bien es cierto que nuestra anatomía esta mas bien identificada con el dos: ojos, oídos, brazos, piernas, manos, pies, codos, rodillas, senos, glúteos, testículos y labios vulvares, además la boca, que es una pero tiene dos labios, la nariz que es una pero tiene dos orificios y así sucesivamente con los órganos interiores, dos pulmones, dos riñones, un corazón con dos orificios (aurícula y ventrículo)…, no es menos cierto que la función que cada una de estas realiza, viene a conformar la trilogía de dichas partes, un órgano sin una función determinada o definida, no tendría razón de existir, así que vuelve a hacer su aparición el tres.

 
Como ven, todo o casi todo, se corresponde y se sigue relacionando con el mágico número tres y en algunos casos con sus múltiplos. 

Redactando esta entrada me vinieron a la mente tres recuerdos de antaño.

1. Un juego de la infancia que decía así: 
“Somos tres muñecas llegadas al país, nosotras no sabemos quién nos trajo aquí; mi nombre es María, el mío es Fifí, y yo no tengo nombre porque soy una infeliz. Marieta no seas coqueta, que tu, no vales ni media peseta, en donde estabas anoche que no te pude ver, estaba en el teatro con el cabo Miguel. Te he dicho que no andes con ese borrachón, pues ando y ando y ando porque es mi corazón”. (¡Por Dios!, ahora que lo pienso, ¡Que letras! para un juego infantil).

2. Un poema que aprendí en la pre adolescencia.
Tres veces cogí la pluma, tres veces se me cayó, tres veces escribí tu nombre y jamás se me olvidó. (No sé si a esto se le pueda llamar poema).

3. Un conjuro de la novela “Doña Bárbara”.
“Con dos te veo, con tres te ato: con el Padre, con el Hijo y con el Espíritu Santo ¡Hombre!, que yo te vea más humilde ante mí, que Cristo ante Pilatos”. (Esto de conjuros sí que fue una novedad para mí en ese tiempo).

¿Qué les pareció este recordatorio? A mí me hizo reír y me pareció genial, de lo que es capaz este increíble número tres. ¡Como afloraron a mi mente estas cosas que lo contienen!, y que a decir verdad, las tenia olvidadas. Ha sido sorprendente saber que la memoria trabaja por su propia cuenta. Por otro lado, no sabía que estas cosas me habían marcado, ja, ja.

Bueno, si les sigo contando, están: “Los tres mosqueteros, “Las vírgenes de Galindo”, los tres que echaron a Pedro en el pozo, los tres chiflados, los tres cerditos, los tres Reyes Magos, “Piedra, papel y tijera”, se cuenta hasta tres para iniciar una carrera, competencia o lo que sea, en fin…


¿Recuerdan el juego de la rayuela o trúcamelo, como le llamaban aquí?, también le decíamos “peregrino”, había que pisar el 1,2 y 3, con un solo pie… 
¿Y el juego de “Un, dos, tres, mariposita es”, lo jugaron? 
Caray ¡Como nos divertíamos en esa época!  

Para dar por finalizado este filosofar y estas divertidas remembranzas, les dejo esta expresión de un juego que también vino a mi mente y… 
“Una, dos y tres, pisacolá”.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

lunes, 31 de julio de 2017

Responsabilidad / necesidad

Abordar el tema de la responsabilidad es de por si abrir un debate público acerca de lo que cada cual entiende por este vocablo, que independientemente de su significado según el diccionario, le hemos dado otro más particular y acomodaticio a las conveniencias sociales, generalmente de otros, no las nuestras, por eso es un tema algo engorroso y muy delicado para muchos, que se han familiarizado y fanatizado con ese significado acomodaticio pero que en realidad nos resulta bastante incomodo y sacrificado llevar a cabo por su carácter de obligatoriedad.

Según el diccionario de la RAE, responsabilidad es:

*Cualidad de responsable. Entendiendo por responsable al que pone cuidado y atención en lo que hace, al que está obligado a responder por algo o alguien y al que tiene a su cargo la dirección o vigilancia de algo. 

*Es la obligación o cumplimiento de algo. 

*Es la habilidad que posee el ser humano para medir y responder ante las consecuencias producidas luego de un acontecimiento que ha sido logrado o malogrado con pleno consentimiento e intención. 


Esta última definición nos habla de actuar de forma consciente y voluntaria, se entiende como una virtud.

Significado generalizado de responsabilidad

Es el cumplimiento de obligaciones, compromisos, acuerdos generacionales y sociales..., también se refiere a la obligación de responder por nuestros hechos y palabras expresadas, a hacer lo que la mayoría entiende por correcto, sin importar si te hace feliz o no.

Como podemos ver, “responsabilidad” siempre tendrá un matiz de obligación y hasta de resignación, ya que no siempre el ser responsables nos agradará y producirá felicidad, muchas veces es todo lo contrario, nos deja una gran amargura en el alma, porque no necesariamente es lo que deseamos hacer, lo hacemos por no romper los esquemas y reglas, por complacer, para evitar castigos, por costumbre, pues suponemos que si no actuamos de tal o cual manera nos censuraran, o incluso, hasta sin saber por qué.

Todo lo que necesitamos saber para cumplir la misión que tenemos en esta vida, lo sabemos al llegar. Luego desde que prácticamente nacemos empiezan a darnos un cumulo de instrucciones, bueno a nuestros padres y ellos la acatan y nos las transmiten a nosotros. 
Desde el horario para comer, asearnos y dormir, hasta la posición correcta de hacerlo, si el bebe quiere dormir boca arriba voltéelo, es peligroso les dicen, y a esto le siguen los consejos de las abuelas, madres, tías y amigas, y una secuencia de visitas periódicas al pediatra, cada una con su respectivo instructivo.

En vista de todo eso, parece que somos como un juguete valioso y a la vez peligroso en manos inexpertas, empezamos a confundirnos, entretenernos y distraernos, molestarnos y defendernos..., y a olvidar lo que trajimos aprendido. 

Luego..., adivina que, nos captura la escuela y el sistema educativo social, con una caterva de disciplinas tormentosas y régimen casi militar, con un exceso de instrucciones y deberes por cumplir, nos preparan para una guerra que ni ellos mismos entienden, y nos enseñan a ser res-pon-sa-bles, o sea, a responder automáticamente a sus convenientes reglas, desde luego convenientes para el sistema, no para ninguno de nosotros, ya que nos privan de libertad, nos quitan el libre albedrio que debemos tener y ejercer para bien de todo el conglomerado universal, no para satisfacer el deseo de unos cuantos. 


Nos reclutan, nos mal educan, nos reforman y nos moldean, nos pisotean y boicotean toda nuestra personalidad y felicidad, nuestros más ardientes anhelos, y si nos dejamos, nos reducen a nada o en el mejor de los casos a mas de lo mismo. Nos echan en cara errores ajenos, sus errores, nos crean falsas responsabilidades, basadas en sus necesidades, no las nuestras. Necesidades mezquinas de poder y manipulación.

La responsabilidad debería ir de la mano con la armonía y la felicidad, la justicia, el respeto, la empatía y la paz, tanto externa como interna, ir de la mano con la necesidad de cada cual, si bien es cierto que vivimos en un mundo compartido y debemos cooperar con el colectivo, también es cierto que no somos reses rumbo al matadero, tenemos aspiraciones, emociones y sentimientos diferentes, pero sobre todo tenemos sabiduría y conocimiento del poder que poseemos y somos, de nuestra valía y valentía, que van tomadas de la mano con la libertad, la pasión por la vida y el verdadero gozo, el interior.


No es la responsabilidad lo que te debe empujar a actuar, si no el respeto a tu libertad y el deseo o necesidad de conservarla (tanto para ti como para todos los demás), es el deseo de vivir en armonía y amor, son tu valentía y sabiduría interior quienes deben marcarte el paso, y darte las instrucciones para lograr tu propósito final, que por el hecho de estar conectados y relacionados todos y todo, este propósito final tiene un común denominador que contribuye a que se cumpla el propósito final de todos, del colectivo universal.

Por más que le busquemos la vuelta, la responsabilidad no es vista como una virtud, huele y sabe a obligación, represión y falta de libertad. En cambio necesidad huele bien, sabe bien, implica algo primordial y pone a prueba nuestra capacidad de discernir, decidir, obrar y cooperar, de resolver por nosotros mismos y participar de lleno en la vida, su expansión y evolución, y no hay mejor forma de lograrlo que ser felices.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2017/08/05/responsabilidadnecesidad/

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martes, 25 de julio de 2017

¿Ausente, distante o presente?

Cuando surgen las ideas, aunque parezcan repetitivas, siempre traen alguna novedad o es necesario reforzarlas de cuando en cuando por alguna razón. En este caso el tema de estar presente, el cual ya he abordado en varias ocasiones, lo retomo para afianzar esa necesidad de estar en el aquí y ahora, consciente de cada segundo que vivimos, que respiramos, que somos. 



En este preciso momento lo único que ocupa mi mente, cuerpo y alma es esto que estoy escribiendo, estoy en consciencia plena de estos pensamientos, estas palabras..., este ahora. Pero no siempre el estar presente se hace tan fácil y obvio, mayormente conlleva incertidumbre, temores, sorpresas que en otras ocasiones no nos han resultado gratas y en muchas nos resultaron muy dolorosas. Ese no saber y tener esos recuerdos desagradables, nos suele marcar y nos impulsa inconscientemente a desatender el momento preciso que estamos viviendo, lo que nos pasa en la actualidad, es una forma de protegernos de lo que las cosas nos podrían inferir. 

El miedo a estar presente hace que te adormezcas, y te refugies en un futuro imaginario o en el pasado, ya sea cercano o lejano, sientes que allí nada ni nadie te podrá hacer daño, y de hecho es así, ya que no estas presente y en consciencia de lo que te esta sucediendo en ese preciso instante, te crees a salvo, por eso te haces el desentendido o inconsciente de cada momento presente que vives. Empezaste a hacerlo como un truco o recurso engañoso como auto defensa y se ha vuelto costumbre, incluso hasta en los buenos momentos te falta presencia, consciencia de estar plenamente ahí, y ni cuenta de eso te das. 


Si estamos medio presentes la manera en que nos afecten las sorpresas será en termino medio también, ya sean agradables o desagradables, la mayoría prefiere no arriesgarse y disfrutar a medias o sufrir a medias. 
Otros prefieren incluso perderse toda la participación y se mantienen abstraídos de la realidad, imagino que se escudan en el viejo refrán “Ojos que no ven, corazón que no siente”, el hecho es que no se dan por aludidos hasta que el evento se convierte en pasado, allí lo manejan con menos miedo, ya que se convierten en inofensivos recuerdos. 

Solo unos pocos se arriesgan a estar plenamente ahí, atentos, alertas y conscientes, y de esa manera vivir lo que tenga que llegar, sin nostalgias o interferencias pasadas, y sin miedos ni expectativas futuras, con consciencia despierta, con valentía y muy dispuestos, ya sea a disfrutar o a enfrentar cada evento de sus vidas a plenitud.


Aunque eso esta cambiando ya, esos pocos han aumentado, la humanidad esta creando consciencia de su inconsciencia y empieza a despertar de su letargo. Ya saben que el pasado siempre se va, que hay que dejarlo marchar en paz y vencer el miedo a lo que llega e irremediablemente vendrá. 
Saben que el problema es que nosotros le queremos caer detrás al pasado, sin importar como fue, si fuimos felices para eternizar esa felicidad, y si no lo fuimos para echarle en cara su supuesta culpabilidad, pero mas que todo saben que eso es una forma de esquivar y no afrontar el presente, la sorpresiva realidad, esa que mayormente rememoramos cuando se convierte en pasado, donde ya no nos puede dañar. 

¿Ausente, distante o presente? 
Hazte consciente de tu inconsciencia ya, súmate a los que se arriesgan a vivir el aquí y ahora, elige de una vez por todas estar presente.

¡Sal del sueño y ven a la realidad que es el, AHORA!

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2017/08/21/correo-los-lectores-568/

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jueves, 20 de julio de 2017

CUARTO AÑO DEL BLOG

Queridos amigos, con grato placer les anuncio el cuarto aniversario del blog.



Amables y consecuentes lectores, agradecerles a todos ustedes su participación y apoyo, tanto a los que dejan huellas, como a los que solo leen y no lo hacen, me resulta poco, e insignificante, para la satisfacción recibida por su solidaridad. 
Ustedes son la mejor muestra de que tuvo sentido seguir la guía interior y lanzarme a esta gratificante, enriquecedora y gozosa travesía virtual. 

Lo que empecé con la intención de compartir las experiencias de cambios de: pensamientos, perspectivas, objetivos, sentimientos…, en fin de despertar a la verdadera vida, ha sido un grandioso y beneficioso aprendizaje de vida para mí, y espero que también lo haya sido en parte para todos ustedes.

El privilegio de poder ver que la idea central de: acercar, compartir y fluir, ha dado sus buenos frutos, el poder comprobar también, a través de ustedes, la diversidad y la sencillez y complejidad del ser y su belleza existencial, que enuncia el blog como subtitulo, y constatar que definitivamente estamos pariendo felicidad auténtica, como lo plantea el enlace del blog, no tiene precio ni manera de agradecer personalmente a cada uno de ustedes como se merecen, a no ser por la intuitiva revelación de que también ustedes se han beneficiado.


Por su lealtad y con motivo de la celebración de este cuarto aniversario, quiero hacerles este humilde obsequio del cual ya les había hablado en la publicación de la última adquisición del blog, la pagina PDF libros, se trata de uno de mis libros inéditos, con el que me inicié en este arte de escribir sobre mis pensares y experiencias reflexivas de vida. 
Como fue mi primer libro lo atesoro con amor, aunque quizás se encuentren con algunas incongruencias con mí pensar de hoy, no olviden que la vida es una caja de sorpresas y una fuente de transformación y de cambios.

Espero que “Monólogos del Alma” les deje un buen sabor en el paladar almico y tengan algún tipo de beneficio emocional o espiritual al leerlo. Lo pueden encontrar accediendo a dicha página. 

Gracias del alma a todos, por acercarse, compartir y fluir, y motivarme a seguir escribiendo lo que la fuente divina me revela y me induce a compartir. Gracias a ella, porque es quien me ha traído hasta aquí. 

También a blogguer y sus representantes, y por supuesto gracias a mi Ser y a esa voluntad y disposición de hacer las cosas, que me caracteriza, a esa guía interior y poder de decisión que me lleva a crear y ejecutar las metas y los sueños que me harán fluir, volar y trascender.

!FELIZ ANIVERSARIO BLOG!, SIGAMOS FLUYENDO... 

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

P.D. Esta publicacion es la numero 300

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