viernes, 18 de agosto de 2017

Los árboles de mi vida

Amables lectores, esta entrada se la dedico a los que como yo, admiran y les fascinan los arboles, en especial este hermoso ejemplar de la naturaleza, este magnífico árbol que en su etapa florecida, es una esas maravillas de la creación, les hablo del Flamboyán.

Pues esta preciosidad que arriba les muestro, es el paisaje que para estos días
observo desde la ventana del fregadero de mi cocina. Un magnifico espectáculo que sin lugar a dudas, hace más placentera mi estadía en ella, extendiendo el tiempo de permanencia en el lavado de platos, ya que me distraigo y complazco en su admiración. 
De igual forma, cuando subo al parque a caminar, hay muchos de estos árboles, ¡Como lo disfruto! paso tiempo admirándolos, son una gratificante vivencia para los ojos, y el cuerpo lo agradece, y un remanso de paz y agradable sensación de armonía y equilibrio para el espíritu, el cual se siente atraído y conectado a tanta belleza.   

Desde muy niña fui amante de los árboles, me fascinaba treparlos y pasar ratos allí arriba, donde a veces pocos podían llegar, me ayudaba mi delgadez y flexibilidad. Me creerán si les digo que a veces miro algunos y me dan ganas de treparlos, especialmente aquellos que dejan ver lo fácil que sería hacerlo, o al menos intentarlo, pues se me olvida que ya no soy tan joven, delgada y flexible como antes. Uno de estos días voy a decidirme, y saber que se siente a mi edad, estar allá arriba cual si fuera una niña. 


Hay muchos árboles que admiro en ese parque en mis caminatas vespertinas, incluso, tuve una experiencia muy particular en el área del lago artificial que hay dentro del parque. Les cuento...

Sucedió que un día, al abrazar uno de esos árboles (un árbol Mara), cerrar los ojos por unos minutos y conversar con él y agradecerle su existencia, pude oír y sentir algo, como si alguien se acercara, abrí los ojos y pude verlo, su espíritu había salido de su interior y se paseaba por mi derredor, fue una imagen fugaz, la percibí y desapareció rápidamente, pero me ha acompañado desde entonces. 
Supe que era su manera de reafirmarme que mi sentir era recíproco, de inmediato dejó caer dos frutos (semillas), las tomé y me sentí honrada y agradecida infinitamente, al día siguiente las sembré pero no tuve éxito, a veces bajo al lago a saludar a ese árbol, abrazarlo y ver como está.

Pero entre todos esos árboles, hay uno, bueno dos, que me resultan tan significativos y admirables que voy a aprovechar esta entrada para mostrárselos. 

Uno es un alto pino australiano o casuarina, a mi parecer está justo en medio toda la longitud del parque, y tiene un dominio y una vista espectacular de todo el entorno desde su altura. Lo he bautizado con el nombre de “Almirante verde”, por lo ventajoso de su posición, céntrica y con visibilidad sur bien despejada y de frente al mar, por su gran altura y dominio de una buena área del parque, y obviamente por su color. 
Queda justo frente al verdor de un hermoso solar, baldío pero muy bien cuidado, es la única zona sin construir en toda esa área periférica sur del parque, con el azul del mar Caribe de fondo.





El otro árbol es enorme y frondoso, una jabilla o árbol de tung, de la especie Aleuritis, bien adulto y señorial, todo un espectáculo a la vista. 

 

Me impresiona siempre su seguridad de ser, portentoso, fuerte, sentando credenciales en este lugar, dando una enorme sombra con una satisfacción muy especial, justo en la escalera número cinco, frente a las canchas, zona de las más frecuentadas para jugar, sentarse en los bancos y pasarse unas horas allí, para tomarse fotos, alimentar a las palomas, o por mera diversión y compartir el bullicio y algarabía que la definen. 
Las otras zonas, con excepción de la que cuenta con el parque infantil “la Canquiña” y las máquinas para ejercitarse, que es bastante concurrida y está frente a la escalera uno, son más tranquilas, y usadas por las parejas, los grupos pequeños de amigos, familias, etc.

Todo el parque se mantiene bajo vigilancia policial y es un deleite a la vista, a la salud física y mental, pues si miramos el panorama un poco más allá de lo superficial, notaremos que la magia y la vida se conjugan allí, entre sus grandes cuevas, rocas y farallones, entre su fauna y su flora.
En el suelo y su verdor se recrean las historias, se enaltecen los recuerdos en este pulmón de la ciudad de Santo Domingo, que mantiene el equilibrio entre el norte y el sur, entre las grandes e imponentes torres habitacionales del norte, y los barrios y suburbios que dan hacia el sur (donde vivo), hacia el mar, y entre los comercios e industrias que dan hacia el oeste y el este.
En medio de esto está el parque con todo su verdor, sus áreas de esparcimiento y juegos o para la simple contemplación, sus hermosos árboles, cuyas raíces están interconectadas entre si y conectadas y comunicadas con otros árboles de la ciudad y del país, por lazos invisibles de hermandad, que llegan más allá de lo permisible, de lo creíble, de lo imposible…  

ÁRBOL GENEALÓGICO
No sé qué vientos me trajeron hasta la siguiente reflexión y revelación, pero creo que el hecho de ser tan arbolaria, tan arbusta, tan ligada a la naturaleza y los árboles, ha influido para que mi esposo y compañero de viaje Félix, se haya hecho genealogista, y viva estudiando y analizando árboles genealógicos. 
Yo ensimismada, admirando de los arboles sus troncos, ramas, hojas y flores, extasiada tratando de ver su aura, y recibir una señal, y él concentrado, revoloteando sus frutos, reinventando las hojas, las ramas y los troncos, hurgando entre sus raíces, descifrando el pasado para poder extraer una señal. 

¿Qué les parece? Eso no es casualidad amigos. Yo valorando y admirando lo externo y actual, y él valorando y escarbando lo interno y ancestral. 
Yo maravillada y gozosa queriendo volver a treparlos, subir su tronco, pasearme por sus ramas, llegar hasta lo más alto y sentirme cerca del centro del cielo, del origen de la vida, y él entusiasmado y apasionado, partiendo desde sus copas, bajando de rama en rama hasta llegar a sus troncos y escarbar sus raíces, queriendo llegar hasta el fondo, y sentirse cerca del centro de la tierra, del origen de la vida...


Así seguimos los dos en comunión, percibiendo un mismo fin en diferentes direcciones, yo enfocada en un tipo de arboles, los de naturaleza vegetal y él enfocado en otro tipo de arboles, los de naturaleza humana y familiar. Ambos muy importantes, ambos testigos de la vida y de la humanidad, del florecer y marchitarse de la vida, de la dicha y de la infelicidad, frutos de lo nuevo y de lo ancestral, del equilibrio y la armonía, ambos reveladores de la infinita conexión que existe entre todo y entre todos, ambos causa y efecto del constante e incesante fluir, protagonistas del morir y renacer de la vida, que se reinventa una y otra vez como semilla y fruto, el origen cíclico de la eternidad.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

sábado, 12 de agosto de 2017

La chispa divina

En mi anterior entrada del blog titulada “El numero tres”, recibí un comentario de un compañero googlero, bloguero y amigo +Raul Sanchez, me hablaba de lo profundo que resulta el tema de la numerología cuando se reflexiona y se relaciona con el entorno, pues nos sorprende como se llevan a cabo estos eventos y nos instan, a razonar como todo está asociado, "Materia + energía + chispa divina"
Me encantó su enfoque y sobre todo esas tres fuerzas de la naturaleza que mencionó y que al igual que ahora, marqué en negritas en mi respuesta a su comentario.

Ese resaltar estos tres componentes que contienen tanta fuerza interior, y que se podría decir que son la base de la existencia física, se me quedó por unas horas dando vueltas en el subconsciente, y luego, al observar con detenimiento una imagen que había descargado hacia unos días de la web por llamar mi atención, y que a continuación les muestro, esto desató una especie de trance que me llevó a otro plano de la existencia y que fue motivo de inspiración para redactar esta entrada.


Primero me transportó a ese hermoso lugar que muestra la imagen y que está en Granada, observé, respiré, olí y percibí, me sumergí en el agua cristalina y me sentí allí tan relajada, formando parte de toda esa tranquilidad y armonía natural de la materia. Luego me integré de lleno y me fundí con todo el paisaje, fui luz, aire, cielo, agua, tierra, árbol, roca y todo lo demás que a simple vista no se percibe, pero que está allí latente, aves, reptiles, peces…, vida que es energía. Para después trascender todo aquello, y ver, sentir, y Ser esa chispa divina que da vida, que todo lo habita, que todo lo crea, estimula, transforma, expande y renueva…, para finalmente atravesar otros mundos, ir a otros planos de la existencia. 

Este es un tipo de experiencias que ya he tenido y vivido antes, han sido intensas, y sumamente gratificante para mí. Al volver aquí y regresar a este plano, soy de nuevo el observador, que admira, respeta y agradece la belleza y armonía de la naturaleza, que permanece aquí porque sabe que lo debe hacer, y espera mantener encendida esa chispa divina y poder encenderla en otros, en otras circunstancias, otras vidas, otras generaciones, otras consciencias…, y poder no solo encender, si no Ser esa chispa divina en otras galaxias y otros planos existenciales y fundirme con la eternidad.  


Es precisamente esa chispa divina la que hace que la energía se encienda, cobre vida y vibre, y que de vida a la materia, es ella la que hace latir el corazón, la que nos permite inhalar y exhalar, discernir, aprender y evolucionar. Es la dadora de verdadera vida, la proveedora de armonía en el contraste de la diversidad, la que trata de que mantengamos el equilibrio, de que vivamos con amor y en amor y fluyamos con naturalidad, tanto en el plano físico como en el espiritual.

Nosotros, los seres humanos, hemos dado mal uso a esa chispa divina, hemos permitido que predominen nuestros bajos instintos, somos los que más desentonamos en este hermoso paisaje que es la vida, al cual hemos depredado, irrespetado y devaluado. 


Fuimos y somos los que violentamos esa paz que habita en la vida material y tangible, en la vida que se desarrolla en el interior de la tierra, tergiversamos y descartamos la vida espiritual, la energía vibrante y latente que mora en cada materia viva, la que se regodea en el simple hecho de Ser todo aquello que Es. 

Nosotros irrespetamos nuestra esencia divina y faltamos al privilegio otorgado del libre albedrío, desvalorizamos la magia de lo divino, el encanto de lo sutil, de lo etéreo, del equilibrio, de converger. Desvirtuamos lo imprescindible de la vida, cuestionamos lo incuestionable, negamos lo inmaterial, lo impalpable, lo indescifrable, desconocemos lo esencial, lo valioso, lo eterno.
Queremos ponerle etiquetas a todo, buscar explicación a lo inexplicable, alcanzar lo inalcanzable y encasillar todo, absolutamente todo, en lo razonable, olvidamos que donde la razón deja de tener sentido o valor, entran otras virtudes más valiosas aun, más sustanciosas y sostenibles a pesar de parecer inexistentes y misteriosas o dudosas al conocimiento racional. 


La chispa divina siempre está en todo y en todos, permanece encendida, vibrante, hace que se encienda el motor de la vida, es cuestión de descubrirla, reconocerla, agradecerla y expresarla, de permitirle que se exprese a través de nosotros. 
Sin ella la vida parece muerta, permanece estática, inerte, débil, indecisa y vacía de amor, con ella todo se renueva, todo es posible, la alegría, el gozo, el amor y la eternidad. 

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

domingo, 6 de agosto de 2017

El número tres

La vida permanece en constante evolución, sea como sea, estuvimos, estamos y estaremos aquí en la Tierra por muchos siglos más, si el hombre con su ambición y desamor, no le pone final a este hermoso planeta. 
Dentro de cada ciclo de la vida y en su transcurrir en toda la historia de la humanidad, existen eventos de causa y efecto, unos encuentran explicación lógica y visible, otros son menos obvias sus causas, y otros..., más común de lo que imaginamos, no tienen explicación lógica, razonable y mucho menos palpable. Estos eventos encajan en una de estas  descripciones: Coincidencia o Diosidencia, casualidad o causalidad, destino o karma, azar o sincrodestino...


Aparte de estos eventos, muy conocidos por muchos, existen algunas cosas que se repiten con mucha frecuencia donde quiera que miramos, como la forma circular (que de hecho ya aborde en una entrada de este blog titulada La redondez), y otra que resulta muy familiar y repetitiva, y que deseo abordar en esta entrada, es el numero tres, y no podía ser de otra forma, ya que se afirma que vivimos en un mundo tridimensional.

Esto implica tres dimensiones: largo, ancho y profundidad, pero también existen otras ternas que se derivan de otras implicaciones. Detengámonos a ver lo primordial, que generalmente se presenta o representa por el número tres.

Tierra, agua y aire.
Cuerpo, mente y espíritu.
Animal, vegetal y mineral.
Solido, líquido y gaseoso.
Presente, pasado y futuro.
Positivo, negativo y neutro.
Agua, aire y fuego.
Rojo, azul y amarillo.
Se premian los tres primeros lugares.
En la Biblia sale a relucir con frecuencia el tres...

FRECUENCIAS DEL TRES

La lista resultaría casi infinita, la realidad es que estamos muy influenciados por la triada, la trilogía, la trinitaria, la terna, el triángulo, la 3D...

En este plano tridimensional sin embargo se habla mucho de dualidad, de dos polos opuestos, de dos caras de la moneda, pero en medio de esa dualidad existe el equilibrio, la neutralidad, o sea, ni uno, ni lo otro, y esa neutralidad viene a conformar la trilogía de la existencia en este plano físico, lo positivo, negativo y lo neutral, que en electricidad se suele representar por el color blanco o el negro, y este último vendría a ser nuestra sombra, nuestro lado oculto o neutro, entre lo que somos y lo que no somos, nuestro término medio.

Si bien es cierto que nuestra anatomía esta mas bien identificada con el dos: ojos, oídos, brazos, piernas, manos, pies, codos, rodillas, senos, glúteos, testículos y labios vulvares, además la boca, que es una pero tiene dos labios, la nariz que es una pero tiene dos orificios y así sucesivamente con los órganos interiores, dos pulmones, dos riñones, un corazón con dos orificios (aurícula y ventrículo)…, no es menos cierto que la función que cada una de estas realiza, viene a conformar la trilogía de dichas partes, un órgano sin una función determinada o definida, no tendría razón de existir, así que vuelve a hacer su aparición el tres.

 
Como ven, todo o casi todo, se corresponde y se sigue relacionando con el mágico número tres y en algunos casos con sus múltiplos. 

Redactando esta entrada me vinieron a la mente tres recuerdos de antaño.

1. Un juego de la infancia que decía así: 
“Somos tres muñecas llegadas al país, nosotras no sabemos quién nos trajo aquí; mi nombre es María, el mío es Fifí, y yo no tengo nombre porque soy una infeliz. Marieta no seas coqueta, que tu, no vales ni media peseta, en donde estabas anoche que no te pude ver, estaba en el teatro con el cabo Miguel. Te he dicho que no andes con ese borrachón, pues ando y ando y ando porque es mi corazón”. (¡Por Dios!, ahora que lo pienso, ¡Que letras! para un juego infantil).

2. Un poema que aprendí en la pre adolescencia.
Tres veces cogí la pluma, tres veces se me cayó, tres veces escribí tu nombre y jamás se me olvidó. (No sé si a esto se le pueda llamar poema).

3. Un conjuro de la novela “Doña Bárbara”.
“Con dos te veo, con tres te ato: con el Padre, con el Hijo y con el Espíritu Santo ¡Hombre!, que yo te vea más humilde ante mí, que Cristo ante Pilatos”. (Esto de conjuros sí que fue una novedad para mí en ese tiempo).

¿Qué les pareció este recordatorio? A mí me hizo reír y me pareció genial, de lo que es capaz este increíble número tres. ¡Como afloraron a mi mente estas cosas que lo contienen!, y que a decir verdad, las tenia olvidadas. Ha sido sorprendente saber que la memoria trabaja por su propia cuenta. Por otro lado, no sabía que estas cosas me habían marcado, ja, ja.

Bueno, si les sigo contando, están: “Los tres mosqueteros, “Las vírgenes de Galindo”, los tres que echaron a Pedro en el pozo, los tres chiflados, los tres cerditos, los tres Reyes Magos, “Piedra, papel y tijera”, se cuenta hasta tres para iniciar una carrera, competencia o lo que sea, en fin…


¿Recuerdan el juego de la rayuela o trúcamelo, como le llamaban aquí?, también le decíamos “peregrino”, había que pisar el 1,2 y 3, con un solo pie… 
¿Y el juego de “Un, dos, tres, mariposita es”, lo jugaron? 
Caray ¡Como nos divertíamos en esa época!  

Para dar por finalizado este filosofar y estas divertidas remembranzas, les dejo esta expresión de un juego que también vino a mi mente y… 
“Una, dos y tres, pisacolá”.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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lunes, 31 de julio de 2017

Responsabilidad / necesidad

Abordar el tema de la responsabilidad es de por si abrir un debate público acerca de lo que cada cual entiende por este vocablo, que independientemente de su significado según el diccionario, le hemos dado otro más particular y acomodaticio a las conveniencias sociales, generalmente de otros, no las nuestras, por eso es un tema algo engorroso y muy delicado para muchos, que se han familiarizado y fanatizado con ese significado acomodaticio pero que en realidad nos resulta bastante incomodo y sacrificado llevar a cabo por su carácter de obligatoriedad.

Según el diccionario de la RAE, responsabilidad es:

*Cualidad de responsable. Entendiendo por responsable al que pone cuidado y atención en lo que hace, al que está obligado a responder por algo o alguien y al que tiene a su cargo la dirección o vigilancia de algo. 

*Es la obligación o cumplimiento de algo. 

*Es la habilidad que posee el ser humano para medir y responder ante las consecuencias producidas luego de un acontecimiento que ha sido logrado o malogrado con pleno consentimiento e intención. 


Esta última definición nos habla de actuar de forma consciente y voluntaria, se entiende como una virtud.

Significado generalizado de responsabilidad

Es el cumplimiento de obligaciones, compromisos, acuerdos generacionales y sociales..., también se refiere a la obligación de responder por nuestros hechos y palabras expresadas, a hacer lo que la mayoría entiende por correcto, sin importar si te hace feliz o no.

Como podemos ver, “responsabilidad” siempre tendrá un matiz de obligación y hasta de resignación, ya que no siempre el ser responsables nos agradará y producirá felicidad, muchas veces es todo lo contrario, nos deja una gran amargura en el alma, porque no necesariamente es lo que deseamos hacer, lo hacemos por no romper los esquemas y reglas, por complacer, para evitar castigos, por costumbre, pues suponemos que si no actuamos de tal o cual manera nos censuraran, o incluso, hasta sin saber por qué.

Todo lo que necesitamos saber para cumplir la misión que tenemos en esta vida, lo sabemos al llegar. Luego desde que prácticamente nacemos empiezan a darnos un cumulo de instrucciones, bueno a nuestros padres y ellos la acatan y nos las transmiten a nosotros. 
Desde el horario para comer, asearnos y dormir, hasta la posición correcta de hacerlo, si el bebe quiere dormir boca arriba voltéelo, es peligroso les dicen, y a esto le siguen los consejos de las abuelas, madres, tías y amigas, y una secuencia de visitas periódicas al pediatra, cada una con su respectivo instructivo.

En vista de todo eso, parece que somos como un juguete valioso y a la vez peligroso en manos inexpertas, empezamos a confundirnos, entretenernos y distraernos, molestarnos y defendernos..., y a olvidar lo que trajimos aprendido. 

Luego..., adivina que, nos captura la escuela y el sistema educativo social, con una caterva de disciplinas tormentosas y régimen casi militar, con un exceso de instrucciones y deberes por cumplir, nos preparan para una guerra que ni ellos mismos entienden, y nos enseñan a ser res-pon-sa-bles, o sea, a responder automáticamente a sus convenientes reglas, desde luego convenientes para el sistema, no para ninguno de nosotros, ya que nos privan de libertad, nos quitan el libre albedrio que debemos tener y ejercer para bien de todo el conglomerado universal, no para satisfacer el deseo de unos cuantos. 


Nos reclutan, nos mal educan, nos reforman y nos moldean, nos pisotean y boicotean toda nuestra personalidad y felicidad, nuestros más ardientes anhelos, y si nos dejamos, nos reducen a nada o en el mejor de los casos a mas de lo mismo. Nos echan en cara errores ajenos, sus errores, nos crean falsas responsabilidades, basadas en sus necesidades, no las nuestras. Necesidades mezquinas de poder y manipulación.

La responsabilidad debería ir de la mano con la armonía y la felicidad, la justicia, el respeto, la empatía y la paz, tanto externa como interna, ir de la mano con la necesidad de cada cual, si bien es cierto que vivimos en un mundo compartido y debemos cooperar con el colectivo, también es cierto que no somos reses rumbo al matadero, tenemos aspiraciones, emociones y sentimientos diferentes, pero sobre todo tenemos sabiduría y conocimiento del poder que poseemos y somos, de nuestra valía y valentía, que van tomadas de la mano con la libertad, la pasión por la vida y el verdadero gozo, el interior.


No es la responsabilidad lo que te debe empujar a actuar, si no el respeto a tu libertad y el deseo o necesidad de conservarla (tanto para ti como para todos los demás), es el deseo de vivir en armonía y amor, son tu valentía y sabiduría interior quienes deben marcarte el paso, y darte las instrucciones para lograr tu propósito final, que por el hecho de estar conectados y relacionados todos y todo, este propósito final tiene un común denominador que contribuye a que se cumpla el propósito final de todos, del colectivo universal.

Por más que le busquemos la vuelta, la responsabilidad no es vista como una virtud, huele y sabe a obligación, represión y falta de libertad. En cambio necesidad huele bien, sabe bien, implica algo primordial y pone a prueba nuestra capacidad de discernir, decidir, obrar y cooperar, de resolver por nosotros mismos y participar de lleno en la vida, su expansión y evolución, y no hay mejor forma de lograrlo que ser felices.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2017/08/05/responsabilidadnecesidad/

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martes, 25 de julio de 2017

¿Ausente, distante o presente?

Cuando surgen las ideas, aunque parezcan repetitivas, siempre traen alguna novedad o es necesario reforzarlas de cuando en cuando por alguna razón. En este caso el tema de estar presente, el cual ya he abordado en varias ocasiones, lo retomo para afianzar esa necesidad de estar en el aquí y ahora, consciente de cada segundo que vivimos, que respiramos, que somos. 


En este preciso momento lo único que ocupa mi mente, cuerpo y alma es esto que estoy escribiendo, estoy en consciencia plena de estos pensamientos, estas palabras..., este ahora. Pero no siempre el estar presente se hace tan fácil y obvio, mayormente conlleva incertidumbre, temores, sorpresas que en otras ocasiones no nos han resultado gratas y en muchas nos resultaron muy dolorosas. Ese no saber y tener esos recuerdos desagradables, nos suele marcar y nos impulsa inconscientemente a desatender el momento preciso que estamos viviendo, lo que nos pasa en la actualidad, es una forma de protegernos de lo que las cosas nos podrían inferir. 

El miedo a estar presente hace que te adormezcas, y te refugies en un futuro imaginario o en el pasado, ya sea cercano o lejano, sientes que allí nada ni nadie te podrá hacer daño, y de hecho es así, ya que no estas presente y en consciencia de lo que te esta sucediendo en ese preciso instante, te crees a salvo, por eso te haces el desentendido o inconsciente de cada momento presente que vives. Empezaste a hacerlo como un truco o recurso engañoso como auto defensa y se ha vuelto costumbre, incluso hasta en los buenos momentos te falta presencia, consciencia de estar plenamente ahí, y ni cuenta de eso te das. 


Si estamos medio presentes la manera en que nos afecten las sorpresas será en termino medio también, ya sean agradables o desagradables, la mayoría prefiere no arriesgarse y disfrutar a medias o sufrir a medias. 
Otros prefieren incluso perderse toda la participación y se mantienen abstraídos de la realidad, imagino que se escudan en el viejo refrán “Ojos que no ven, corazón que no siente”, el hecho es que no se dan por aludidos hasta que el evento se convierte en pasado, allí lo manejan con menos miedo, ya que se convierten en inofensivos recuerdos. 

Solo unos pocos se arriesgan a estar plenamente ahí, atentos, alertas y conscientes, y de esa manera vivir lo que tenga que llegar, sin nostalgias o interferencias pasadas, y sin miedos ni expectativas futuras, con consciencia despierta, con valentía y muy dispuestos, ya sea a disfrutar o a enfrentar cada evento de sus vidas a plenitud.


Aunque eso esta cambiando ya, esos pocos han aumentado, la humanidad esta creando consciencia de su inconsciencia y empieza a despertar de su letargo. Ya saben que el pasado siempre se va, que hay que dejarlo marchar en paz y vencer el miedo a lo que llega e irremediablemente vendrá. 
Saben que el problema es que nosotros le queremos caer detrás al pasado, sin importar como fue, si fuimos felices para eternizar esa felicidad, y si no lo fuimos para echarle en cara su supuesta culpabilidad, pero mas que todo saben que eso es una forma de esquivar y no afrontar el presente, la sorpresiva realidad, esa que mayormente rememoramos cuando se convierte en pasado, donde ya no nos puede dañar. 

¿Ausente, distante o presente? 
Hazte consciente de tu inconsciencia ya, súmate a los que se arriesgan a vivir el aquí y ahora, elige de una vez por todas estar presente.

¡Sal del sueño y ven a la realidad que es el, AHORA!


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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jueves, 20 de julio de 2017

CUARTO AÑO DEL BLOG

Queridos amigos, con grato placer les anuncio el cuarto aniversario del blog.



Amables y consecuentes lectores, agradecerles a todos ustedes su participación y apoyo, tanto a los que dejan huellas, como a los que solo leen y no lo hacen, me resulta poco, e insignificante, para la satisfacción recibida por su solidaridad. 
Ustedes son la mejor muestra de que tuvo sentido seguir la guía interior y lanzarme a esta gratificante, enriquecedora y gozosa travesía virtual. 

Lo que empecé con la intención de compartir las experiencias de cambios de: pensamientos, perspectivas, objetivos, sentimientos…, en fin de despertar a la verdadera vida, ha sido un grandioso y beneficioso aprendizaje de vida para mí, y espero que también lo haya sido en parte para todos ustedes.

El privilegio de poder ver que la idea central de: acercar, compartir y fluir, ha dado sus buenos frutos, el poder comprobar también, a través de ustedes, la diversidad y la sencillez y complejidad del ser y su belleza existencial, que enuncia el blog como subtitulo, y constatar que definitivamente estamos pariendo felicidad auténtica, como lo plantea el enlace del blog, no tiene precio ni manera de agradecer personalmente a cada uno de ustedes como se merecen, a no ser por la intuitiva revelación de que también ustedes se han beneficiado.


Por su lealtad y con motivo de la celebración de este cuarto aniversario, quiero hacerles este humilde obsequio del cual ya les había hablado en la publicación de la última adquisición del blog, la pagina PDF libros, se trata de uno de mis libros inéditos, con el que me inicié en este arte de escribir sobre mis pensares y experiencias reflexivas de vida. 
Como fue mi primer libro lo atesoro con amor, aunque quizás se encuentren con algunas incongruencias con mí pensar de hoy, no olviden que la vida es una caja de sorpresas y una fuente de transformación y de cambios.

Espero que “Monólogos del Alma” les deje un buen sabor en el paladar almico y tengan algún tipo de beneficio emocional o espiritual al leerlo. Lo pueden encontrar accediendo a dicha página. 

Gracias del alma a todos, por acercarse, compartir y fluir, y motivarme a seguir escribiendo lo que la fuente divina me revela y me induce a compartir. Gracias a ella, porque es quien me ha traído hasta aquí. 

También a blogguer y sus representantes, y por supuesto gracias a mi Ser y a esa voluntad y disposición de hacer las cosas, que me caracteriza, a esa guía interior y poder de decisión que me lleva a crear y ejecutar las metas y los sueños que me harán fluir, volar y trascender.

!FELIZ ANIVERSARIO BLOG!, SIGAMOS FLUYENDO... 

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

P.D. Esta publicacion es la numero 300

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viernes, 14 de julio de 2017

Patentizando mi locura

Amables lectores, empezaré por hacerles una sugerencia, no lean esto como si se tratara de algo fuera del contexto habitual, léanlo entre líneas, como siempre me leen, esto también va muy en serio.


“El loco se cree cuerdo, mientras que el cuerdo reconoce que no es sino un loco”. William Shakespeare

El hecho de que hoy les escriba es porque quiero patentizar mi locura, y quienes mejor que ustedes y esta plataforma virtual (este blog a unos días de cumplir 4 años), que me han regalado vivencias impensables e inolvidables, me han enseñado tanto a través de sus comentarios sabios, reflexivos, hermosos y gratificantes, para dejar constancia de ella. 

Sí…, de mi locura, esa que me da alas, que me ayuda a vivir el día a día y me inspira a seguir descubriendo, aprendiendo, creciendo, escribiendo, y en silencio riendo, sintiendo, siendo…,  y poco a poco, vida tras vida… ¡Trascendiendo!


“Me volví loco, con largos intervalos de horrible cordura”. – Edgar Allan Poe

Es un tipo de locura nueva, pero bien arcaica a la vez, hace años la padezco, es más, estoy segura que nació conmigo, hemos vivido miles y miles de años ya, nos engendramos y amamantamos juntas, nos disolvemos y renacemos juntas por una eternidad.  
Aunque es invasiva, no es para nada dañina, me hace ser feliz, por suerte que no es contagiosa, no vaya a ser que en otra mente degenere en otra cosa.
 
A veces aturde la razón y al mismo tiempo la aclara, nos llevamos muy bien las dos…, si señores es al igual que yo, enigmática y contradictoria, nunca se sabe por dónde va a aflorar, si me hará reír o llorar, pero no saben cuánto me ha enseñado, nos llamamos locura cuerda y otras veces, cordura loca, por momentos no sé quién es la cuerda, o cual es la loca.


“Más cuerdo es, el que acepta su propia locura”. – Edgar Allan Poe

Ustedes sabrán que pensar, yo de mi parte, lo único que deseo es poder patentizar mi locura, que quede claro que nació conmigo, que vivió conmigo y que por supuesto, conmigo se irá el día en que me vaya a fundir con la eternidad. 
Espero que no sea hereditaria, y así, con mi partida definitiva, se pueda erradicar, no quiero dejarla sola en tan irreverente humanidad.

Como pueden ver de locos está lleno el mundo, ¡Pero qué cuerdos también suelen ser! 
Y para muestra un botón. Les dejo una hermosa locura hecha canción, cuyos locos responsables son el músico argentino Astor Piazzolla con letra del poeta uruguayo Horacio Ferrer. Además de unos cuantos locos que se han atrevido a interpretarla, sumado una gran cantidad de locos que como a mí, les encanta escucharla… 


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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lunes, 10 de julio de 2017

Tiempos modernos

Esta entrada surgió de un comentario que hiciera en la publicación de un relato reflexivo de +Ziortza Moya Milo una amiga bloguera con un blog muy interesante y versátil; los invito a pasarse, y conocerla.
Su relato nos mostraba dos caras: la apatía de una vida sin pasión y alegría, versus la felicidad artificial, inducida por fármacos que obnubilan los sentimientos y la razón.


De manera clara y explícita, el relato nos deja ver la verdadera situación por la que atraviesan los jóvenes hoy día, y el papel que los padres han dejado de asumir, para tomar un nuevo camino en detrimento del bienestar emocional de los hijos y de la sociedad en sentido general. 



Que conste que con el mensaje de la imagen, no estoy abogando por el maltrato físico, pero me pareció hasta cierto punto inofensivo, comparado con las consecuencias de la falta de atención y responsabilidad amorosa de los padres de hoy. 

No sé en qué momento los padres dejamos de ser entes pensantes para convertirnos en entes danzantes al son que nos toca la sociedad, provocando en nuestros hijos mucha infelicidad.

Nos hemos convertido en una comunidad de almas vacías, sin sentimientos, autómatas por demás, victimas del sistema actual que a diario nos empuja al desfiladero del consumismo, con ausencia casi total de valores morales y con un grado de aprobación y permisividad ante todo lo que les genera dinero y aparente tranquilidad emocional, que no es más que mera pantalla social, en el fondo las familias se han quebrado, desmembrado y desmantelado el hogar para convertirlo en un ring de boxeo, en un coliseo romano donde el lema es “Sálvese quien pueda”, o en el peor de los casos, en un convento de clausura donde está prohibido hablar y relacionarse, cada quien en lo suyo. 



Me parece que nuestra mayor responsabilidad es asumir las responsabilidades propias, no las de los demás, si nuestro jefe quiere hacerse rico y poderoso es su problema, no el nuestro. Debemos ponerle límites al trabajo y los horarios, y no permitir la explotación, a cambio sacrificamos a nuestros hijos, a la familia, para conseguir cosas materiales y superfluas que al final no nos proveen ningún tipo de felicidad. 

Lo que no se va en llanto, se va en suspiros, como dice el dicho. La vida es una y es corta, cada cual es responsable de lo que acepta y hace, de lo que piensa y de lo que crea con ese pensamiento, de lo que hace con esa creación y de las consecuencias que de ella se derivan. 


La modernidad está matando nuestra amorosa y valiosa humanidad, nos estamos convirtiendo en meros robots, máquinas de producción para generar dinero y una vida licenciosa de opulencia y despilfarro a unos cuantos. Tiempos modernos, donde la mayoría, responde a un patrón de conducta preestablecido por un sistema opresor, y hasta cierto punto carcelario, pues te mantiene atrapado entre la espada y la pared, te hace sentir indefenso e impotente ante su demoledora, encantadora y seductiva vestimenta, “nada como la tecnología, los lujos y la buena vida”, ese parece ser el mantra más repetido a nivel mundial, y la vida que la mayoría aspira tener.

Lo más lamentable del caso es que no lo queremos ver ni aceptar, y si lo aceptamos, de ahí no pasa, no hacemos nada por cambiarlo, seguimos repitiendo el mismo mantra, siendo carne de cañón, haciendo cola para ser uno más del montón de enajenados mentales, con tal de no perder los supuestos privilegios con los que contamos en la actualidad, que de manera adictiva y alucinante, nos tiene fármacos dependientes de cualquier tipo de droga, medicamento o entretenimiento, que nos alivie un poco el estresante e insaciable cáncer (perdonen las palabras) de la maldita y azarosa modernidad. Y lo peor de todo eso es que inducimos a nuestros hijos (para eso si que somos enérgicos y exigentes) a seguir por ese mismo derrotero.

Despertemos ya de ese sueño devastador de vidas libres y felices y promotor de ausencia total de alegrías, de simple gozo, felicidad y libertad de vivir y realizar nuestros mayores anhelos del alma, para bien de la humanidad.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Un extracto de esta entrada fue publicado en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2017/08/12/tiempos-modernos/

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

miércoles, 5 de julio de 2017

Pulsaciones


Según el enunciado de este proverbio Zen en la imagen superior, pienso que somos igual que los árboles, meditamos cuando envejecemos, que es el invierno de nuestras vidas, y luego morimos. Gracias a ello, reencarnamos, y en la primavera de nuestra nueva vida florecemos. 
En el verano (nuestra época más ardiente) con juventud y madurez, damos sombra y frutos. Luego en el otoño de nuestras vidas, hacemos limpieza y nos despojamos de todo lo superfluo, para nuevamente meditar, morir en invierno y renacer de nuevo. En cada renacer damos nuevos frutos y evolucionamos. 


Todo en esta vida es cíclico, ayer fui joven, y mañana seré vieja, aunque hoy me siento viva y llena de vitalidad, el cuerpo a veces me dice que he vivido muchos años ya. Llegará el día en que el cuerpo me diga que ya no puedo postergarlo más, que me debo marchar para poder regresar.

Nadie quiere hablar de la muerte, pero de alguna manera tampoco la dejan de pensar. Primero teníamos miedo de entrar a este mundo y lo hicimos llorando, y luego nos aterró el saber que teníamos que salir y vivimos temblando de miedo, pensando en cuando, dónde y cómo será. 
Imaginando cual será el momento indicado, muchos viven angustiados, y entre apegos y miedos, se olvidan de vivir y salir al ruedo.


Dicen que el tiempo no existe, que solo es relativo, entonces para que tanto revuelo, acerca de la edad, si esta también es parte, de esa relatividad. 

Que los años pasen, no debe ser motivo de preocupación, si no de celebración. Unos dicen tener menos, otros perdieron la cuenta ya, y a la gran mayoría les preocupa, que les vayan a poner de más. 
Son muchos los mecanismos para engañar a la edad, pero hagamos lo que hagamos, el tren de la vida no se detiene, ni da marcha atrás.

Si dejas de respirar en un cuerpo, es porque respiras en otro cuerpo ya. La muerte no existe, solo cambiamos de cuerpo y nos mudamos de lugar; aprendiendo, enseñando, limpiando el karma, o acelerando la evolución colectiva de la humanidad, aunque muchas veces, preferimos quedarnos, en el mismo círculo familiar. 


En definitiva, la vida se presenta con sus altas y sus bajas, se comprime y se expande constantemente, aprieta por un lado y libera por el otro, hiere y sana a la vez. Te mantiene un instante al frente y al siguiente te coloca en la retaguardia. Te venera y luego te ignora, te regala y después te roba, te mece y acuna y más tarde te estremece y sacude, te sumerge y te sube a flote, te moldea y te pule, te acorrala, te elude, te alecciona..., pero nunca te abandona.   

Si te detienes un momento, le prestas atención a tus movimientos, y te fijas en todo lo demás; cada respiración, cada parpadeo, cada escalofrío, cada sentimiento y emoción… Cada semilla que germina, cada soplo de brisa que te toca, cada gota de lluvia que te moja, cada ola que se disuelve y se va…, te vas a dar cuenta de algo maravilloso y sensacional, todos los momentos y acontecimientos, son pulsaciones no más. 


Esas pulsaciones, son la eternidad de la existencia, son la vida; meditando, envejeciendo, muriendo, renaciendo y despertando, floreciendo, creciendo sin parar, madurando y dando frutos, soltando y fluyendo, siendo…

Evolucionando a través de cada una de sus expresiones. 
Eternizándose al compás de cada una de sus infinitas pulsaciones.   

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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martes, 27 de junio de 2017

No..., mejor...

Amables lectores, hoy estoy algo poética y resuena una hermosa sinfonía en mi interior. 
A pesar de este “No” inicial del título, hay un “Sí” dentro de mí que desea salir al exterior y fundirse con el cosmos, vibrar en su armónica sintonía, latir y respirar a su compás, dormir y suspirar en sus brazos galácticos multiformes y multicolores y desvanecerse en la dicha y el gozo de saber que existo. 
Sin importar el por qué y para qué, solo lo que estoy sintiendo y viviendo, lo que soy.  


Como resultado de ese éxtasis y sensación de felicidad infinita, de gozo perpetuo, de ese fluir libre en armonía y complicidad exquisita, surgieron las siguientes líneas, espero les agrade leerlas.

NO…, MEJOR…

No me preguntes de donde vengo, es mejor que preguntes hacia donde voy.
No quieras saber por qué fui, mejor averigua por qué no me quedé.
No indagues con quien anduve, mejor descubre en que ando.
No gastes tus energías en hurgar en mi pasado, mejor intégrate a mi presente.
No rechaces mi tiempo, y mi amor, mejor aprovéchame, estoy de paso.
No sueñes con el paraíso, mejor despierta a la realidad.
No me pidas que te baje las estrellas, mejor lleguemos hasta ellas.
No renuncies a la vida, mejor fúndete en ella, te espero en la eternidad.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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viernes, 23 de junio de 2017

Memorias refraneras

Existe un viejo refrán que dice: “No hay peor ciego, que el que no quiere ver”, y es tan real como que la lluvia moja. 
Un buen ejemplo de esto es lo fácil que vemos y resolvemos mentalmente la realidad de los demás, pero somos incapaces de ver la propia con la misma claridad y objetividad. Somos perfectos analistas a la hora de buscar solución al problema ajeno, pero para sentarnos a analizar nuestra realidad, somos unos perfectos distorsionadores de ella, la desvirtuamos a nuestro gusto y medida.

Otro viejo refrán reza así: “Nadie aprende en cabeza ajena”, pero muchas veces ni en la propia. 
Nos repiten las lecciones una y otra vez y somos tan obstinados que se nos dificulta entenderla y asimilarla, y cada vez la lección se renueva con más ímpetu y sarcasmo, para hacerse sentir y cumplir su cometido, que abramos bien los ojos del entendimiento y apliquemos sus enseñanzas.

Me viene a la mente un refrán muy popular que tiene el siguiente enunciado: “Ojos que no ven, corazón que no siente”, muy apropiado y usado por las parejas y en las relaciones interpersonales. 
Si desconocemos las cosas (fallas y errores, malas intenciones, desastres y tragedias, infidelidades, alegrías, éxitos y logros, etc.), no hay forma de sufrir o sentir ningún tipo de emoción por ellas.

Los de mi generación (la del sesenta) y las anteriores, fuimos criados con el auxilio didáctico de los refranes, sabias herramientas literarias (populares y muy antiguas) para educarnos y enseñarnos a expresar ciertas cosas con discreción y una buena moraleja de por medio. 

+Julia C., una amiga bloguera muy versátil y eficiente en el arte literario, creó hace un tiempo en su blog “Palabras y latidos”, una sección de refranes, para la cual contaba con el apoyo de sus lectores y sus aportes refraneros. Los invito a conocerla y pasarse por su interesante blog, eso sí, no dejen de visitar la sección de refranes, además de didáctica, es amena y muy particular.

Tuve el privilegio de participar en su interesante sección con el siguiente aporte refranero que hoy deseo compartir con ustedes y que pueden ver directamente en su blog a través del siguiente enlace:

http://palabrasylatidos.blogspot.com.es/2016/11/los-refranes-de-tu-vida-idalia-harolina.html

MIS APORTES REFRANEROS (Para Julia Cambil)

Quiero contribuir con la novedosa página de Julia, aportando algunos refranes de mi infancia y de toda la vida, recibidos de boca en boca, especialmente de mi adorada e inolvidable madre, que por cierto era muy refranera.

Y EL TIEMPO QUE SE VA, NO VUELVE

Entre esos famosos refranes recuerdo especialmente algunos muy utilizados por ella y muy frecuentes a la hora de aconsejarnos:

“El que anda con cojo, al tiempo cojea” refiriéndose a las malas compañías, o el siguiente: “Hijo de gato, caza ratón”, refiriéndose a la reputación de los padres de algunos allegados, muy parecido al que reza así: ”De tal palo, tal astilla”, a veces añadía la siguiente frase: ”Quien sabe que pata puso ese huevo”

Sin dudas eran métodos protectores de crianza muy didácticos, que ahora es muy probable que resulten discriminatorios, ja, ja.

Otro refrán muy conocido por estos patios caribeños es el siguiente: “A mal tiempo, buena cara”, creo que en parte por eso es que los dominicanos tenemos la costumbre de hacer humor de las peores tragedias que nos ocurren, eso nos ha servido para desarrollar esa característica tan nuestra de ser muy campechanos y ocurrentes.

Un refrán que considero muy aleccionador y con mucha sapiencia es el siguiente: “De cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán”, nos invita a no subestimar a nadie y a no hacer conjeturas.

Los refranes los oímos siempre por todos lados incluso hasta con connotaciones religiosas como este: “Donde Dios no puso, no puede haber”, que va de la mano con el siguiente, “Aunque el mono se vista de seda, mono se queda", su significado está bastante claro.

Siguiendo la corriente de Dios, tenemos este otro: “A quien Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos”, (Y que sobrinos, ja, ja), muy popular por estos predios y muy veraz. 

Y hablando del diablo existe un viejo refrán que se presta para debate y dice así: “Más sabe el diablo por viejo, que por diablo”, habrá quienes piensen diferente, pues hay viejos muy inmaduros y desconocedores, pero en el fondo como dice una famosa frase “La experiencia no se improvisa”.

En nuestro folklor tenemos refranes tan famosos como estos:
”Burro no come bizcochitos”, que se refiere a menospreciar la valía de alguien y resulta algo despectivo. 

“En boca cerrada no entran moscas”, que nos convida a hablar lo necesario. 

“Barco grande, ande o no ande” algo muy característico del dominicano es ser bultero, así que nos va como anillo al dedo, ja, ja.

Y “Amor de lejos, amor de pendejos”, sin comentarios, ja, ja.

Finalizo esta entretenida colaboración con el siguiente refrán y expresión universal que usé para felicitar a Julia por su iniciativa: “El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”.

Gracias de corazón amiga por ser ese buen árbol y permitirnos arrimarnos a tus “Palabras y Latidos” y disfrutar de su grandiosa y esplendorosa sombra.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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sábado, 17 de junio de 2017

El milagro de la vida

Amables lectores, deseo compartir este corto relato que escribí en la comunidad Escribiendo que es gerundio, usando la frase: “Ahora, con más años por detrás que por delante, los misterios se desvelaron”.

El milagro de la vida

Siempre me gustaron las interrogantes, ese no saber, o hacer creer no saber, para tener motivos sobrados para cuestionarlo todo, y de un enunciado vendido como verdad absoluta, construir un castillo de arena muy pegado a la playa, para verlo desecho por la primera ola que osara alcanzarlo y derribarlo.


Trataba de hacerle ver a los demás que nada permanece estático, que todo se mueve y por más que lo aseguremos, nada es lo que parece. Que todo es relativo y cambia constantemente de forma y composición, de fondo y dirección, de sentido y visualización, de velocidad y vibración... Que la vida era siempre un misterio por descifrar.


Indagaba y descubría, observaba y aprendía, razonaba e intuía, pero las respuestas se escurrían, se desviaban, y escudaban en nuevas interrogantes y teorías, el misterio se hacía más grande con cada descubrimiento, y poco a poco, el tedio y el paso del tiempo, me llevaron al mejor descubrimiento…

“Ahora, con más años por detrás que por delante, los misterios se desvelaron”. Cada pregunta encontró respuesta, lo curioso es que sin importar la pregunta, la respuesta siempre era la misma, “No hay respuesta”.

Así que llegó el día en que dejé de cuestionar, simplemente me dediqué a observar, sentir y vibrar, dejarme poseer por la sensación que me producían las cosas, los sucesos que vivía, empecé a soltar el deseo de saber y de descubrirlo todo, a fluir y danzar con el ritmo y la cadencia de la vida. 


No imaginan lo que sucedió, un maravilloso día todo se me reveló, y al hacerlo todo se impregnó de una hermosa alegría, de un indescriptible gozo y una apacible paz interior. 

El amor brotó como una flor y lo inundó todo con su aroma, y se esparció como lluvia por los confines de mi vida, y esta dejó de ser un misterio por descifrar, para convertirse en una alegría a celebrar… !El milagro de la vida!

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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