martes, 25 de julio de 2017

¿Ausente, distante o presente?

Cuando surgen las ideas, aunque parezcan repetitivas, siempre traen alguna novedad o es necesario reforzarlas de cuando en cuando por alguna razón. En este caso el tema de estar presente, el cual ya he abordado en varias ocasiones, lo retomo para afianzar esa necesidad de estar en el aquí y ahora, consciente de cada segundo que vivimos, que respiramos, que somos. 


En este preciso momento lo único que ocupa mi mente, cuerpo y alma es esto que estoy escribiendo, estoy en consciencia plena de estos pensamientos, estas palabras..., este ahora. Pero no siempre el estar presente se hace tan fácil y obvio, mayormente conlleva incertidumbre, temores, sorpresas que en otras ocasiones no nos han resultado gratas y en muchas nos resultaron muy dolorosas. Ese no saber y tener esos recuerdos desagradables, nos suele marcar y nos impulsa inconscientemente a desatender el momento preciso que estamos viviendo, lo que nos pasa en la actualidad, es una forma de protegernos de lo que las cosas nos podrían inferir. 

El miedo a estar presente hace que te adormezcas, y te refugies en un futuro imaginario o en el pasado, ya sea cercano o lejano, sientes que allí nada ni nadie te podrá hacer daño, y de hecho es así, ya que no estas presente y en consciencia de lo que te esta sucediendo en ese preciso instante, te crees a salvo, por eso te haces el desentendido o inconsciente de cada momento presente que vives. Empezaste a hacerlo como un truco o recurso engañoso como auto defensa y se ha vuelto costumbre, incluso hasta en los buenos momentos te falta presencia, consciencia de estar plenamente ahí, y ni cuenta de eso te das. 


Si estamos medio presentes la manera en que nos afecten las sorpresas será en termino medio también, ya sean agradables o desagradables, la mayoría prefiere no arriesgarse y disfrutar a medias o sufrir a medias. 
Otros prefieren incluso perderse toda la participación y se mantienen abstraídos de la realidad, imagino que se escudan en el viejo refrán “Ojos que no ven, corazón que no siente”, el hecho es que no se dan por aludidos hasta que el evento se convierte en pasado, allí lo manejan con menos miedo, ya que se convierten en inofensivos recuerdos. 

Solo unos pocos se arriesgan a estar plenamente ahí, atentos, alertas y conscientes, y de esa manera vivir lo que tenga que llegar, sin nostalgias o interferencias pasadas, y sin miedos ni expectativas futuras, con consciencia despierta, con valentía y muy dispuestos, ya sea a disfrutar o a enfrentar cada evento de sus vidas a plenitud.


Aunque eso esta cambiando ya, esos pocos han aumentado, la humanidad esta creando consciencia de su inconsciencia y empieza a despertar de su letargo. Ya saben que el pasado siempre se va, que hay que dejarlo marchar en paz y vencer el miedo a lo que llega e irremediablemente vendrá. 
Saben que el problema es que nosotros le queremos caer detrás al pasado, sin importar como fue, si fuimos felices para eternizar esa felicidad, y si no lo fuimos para echarle en cara su supuesta culpabilidad, pero mas que todo saben que eso es una forma de esquivar y no afrontar el presente, la sorpresiva realidad, esa que mayormente rememoramos cuando se convierte en pasado, donde ya no nos puede dañar. 

¿Ausente, distante o presente? 
Hazte consciente de tu inconsciencia ya, súmate a los que se arriesgan a vivir el aquí y ahora, elige de una vez por todas estar presente.

¡Sal del sueño y ven a la realidad que es el, AHORA!


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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jueves, 20 de julio de 2017

CUARTO AÑO DEL BLOG

Queridos amigos, con grato placer les anuncio el cuarto aniversario del blog.



Amables y consecuentes lectores, agradecerles a todos ustedes su participación y apoyo, tanto a los que dejan huellas, como a los que solo leen y no lo hacen, me resulta poco, e insignificante, para la satisfacción recibida por su solidaridad. 
Ustedes son la mejor muestra de que tuvo sentido seguir la guía interior y lanzarme a esta gratificante, enriquecedora y gozosa travesía virtual. 

Lo que empecé con la intención de compartir las experiencias de cambios de: pensamientos, perspectivas, objetivos, sentimientos…, en fin de despertar a la verdadera vida, ha sido un grandioso y beneficioso aprendizaje de vida para mí, y espero que también lo haya sido en parte para todos ustedes.

El privilegio de poder ver que la idea central de: acercar, compartir y fluir, ha dado sus buenos frutos, el poder comprobar también, a través de ustedes, la diversidad y la sencillez y complejidad del ser y su belleza existencial, que enuncia el blog como subtitulo, y constatar que definitivamente estamos pariendo felicidad auténtica, como lo plantea el enlace del blog, no tiene precio ni manera de agradecer personalmente a cada uno de ustedes como se merecen, a no ser por la intuitiva revelación de que también ustedes se han beneficiado.


Por su lealtad y con motivo de la celebración de este cuarto aniversario, quiero hacerles este humilde obsequio del cual ya les había hablado en la publicación de la última adquisición del blog, la pagina PDF libros, se trata de uno de mis libros inéditos, con el que me inicié en este arte de escribir sobre mis pensares y experiencias reflexivas de vida. 
Como fue mi primer libro lo atesoro con amor, aunque quizás se encuentren con algunas incongruencias con mí pensar de hoy, no olviden que la vida es una caja de sorpresas y una fuente de transformación y de cambios.

Espero que “Monólogos del Alma” les deje un buen sabor en el paladar almico y tengan algún tipo de beneficio emocional o espiritual al leerlo. Lo pueden encontrar accediendo a dicha página. 

Gracias del alma a todos, por acercarse, compartir y fluir, y motivarme a seguir escribiendo lo que la fuente divina me revela y me induce a compartir. Gracias a ella, porque es quien me ha traído hasta aquí. 

También a blogguer y sus representantes, y por supuesto gracias a mi Ser y a esa voluntad y disposición de hacer las cosas, que me caracteriza, a esa guía interior y poder de decisión que me lleva a crear y ejecutar las metas y los sueños que me harán fluir, volar y trascender.

!FELIZ ANIVERSARIO BLOG!, SIGAMOS FLUYENDO... 

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

P.D. Esta publicacion es la numero 300

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viernes, 14 de julio de 2017

Patentizando mi locura

Amables lectores, empezaré por hacerles una sugerencia, no lean esto como si se tratara de algo fuera del contexto habitual, léanlo entre líneas, como siempre me leen, esto también va muy en serio.


“El loco se cree cuerdo, mientras que el cuerdo reconoce que no es sino un loco”. William Shakespeare

El hecho de que hoy les escriba es porque quiero patentizar mi locura, y quienes mejor que ustedes y esta plataforma virtual (este blog a unos días de cumplir 4 años), que me han regalado vivencias impensables e inolvidables, me han enseñado tanto a través de sus comentarios sabios, reflexivos, hermosos y gratificantes, para dejar constancia de ella. 

Sí…, de mi locura, esa que me da alas, que me ayuda a vivir el día a día y me inspira a seguir descubriendo, aprendiendo, creciendo, escribiendo, y en silencio riendo, sintiendo, siendo…,  y poco a poco, vida tras vida… ¡Trascendiendo!


“Me volví loco, con largos intervalos de horrible cordura”. – Edgar Allan Poe

Es un tipo de locura nueva, pero bien arcaica a la vez, hace años la padezco, es más, estoy segura que nació conmigo, hemos vivido miles y miles de años ya, nos engendramos y amamantamos juntas, nos disolvemos y renacemos juntas por una eternidad.  
Aunque es invasiva, no es para nada dañina, me hace ser feliz, por suerte que no es contagiosa, no vaya a ser que en otra mente degenere en otra cosa.
 
A veces aturde la razón y al mismo tiempo la aclara, nos llevamos muy bien las dos…, si señores es al igual que yo, enigmática y contradictoria, nunca se sabe por dónde va a aflorar, si me hará reír o llorar, pero no saben cuánto me ha enseñado, nos llamamos locura cuerda y otras veces, cordura loca, por momentos no sé quién es la cuerda, o cual es la loca.


“Más cuerdo es, el que acepta su propia locura”. – Edgar Allan Poe

Ustedes sabrán que pensar, yo de mi parte, lo único que deseo es poder patentizar mi locura, que quede claro que nació conmigo, que vivió conmigo y que por supuesto, conmigo se irá el día en que me vaya a fundir con la eternidad. 
Espero que no sea hereditaria, y así, con mi partida definitiva, se pueda erradicar, no quiero dejarla sola en tan irreverente humanidad.

Como pueden ver de locos está lleno el mundo, ¡Pero qué cuerdos también suelen ser! 
Y para muestra un botón. Les dejo una hermosa locura hecha canción, cuyos locos responsables son el músico argentino Astor Piazzolla con letra del poeta uruguayo Horacio Ferrer. Además de unos cuantos locos que se han atrevido a interpretarla, sumado una gran cantidad de locos que como a mí, les encanta escucharla… 


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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lunes, 10 de julio de 2017

Tiempos modernos

Esta entrada surgió de un comentario que hiciera en la publicación de un relato reflexivo de +Ziortza Moya Milo una amiga bloguera con un blog muy interesante y versátil; los invito a pasarse, y conocerla.
Su relato nos mostraba dos caras: la apatía de una vida sin pasión y alegría, versus la felicidad artificial, inducida por fármacos que obnubilan los sentimientos y la razón.


De manera clara y explícita, el relato nos deja ver la verdadera situación por la que atraviesan los jóvenes hoy día, y el papel que los padres han dejado de asumir, para tomar un nuevo camino en detrimento del bienestar emocional de los hijos y de la sociedad en sentido general. 



Que conste que con el mensaje de la imagen, no estoy abogando por el maltrato físico, pero me pareció hasta cierto punto inofensivo, comparado con las consecuencias de la falta de atención y responsabilidad amorosa de los padres de hoy. 

No sé en qué momento los padres dejamos de ser entes pensantes para convertirnos en entes danzantes al son que nos toca la sociedad, provocando en nuestros hijos mucha infelicidad.

Nos hemos convertido en una comunidad de almas vacías, sin sentimientos, autómatas por demás, victimas del sistema actual que a diario nos empuja al desfiladero del consumismo, con ausencia casi total de valores morales y con un grado de aprobación y permisividad ante todo lo que les genera dinero y aparente tranquilidad emocional, que no es más que mera pantalla social, en el fondo las familias se han quebrado, desmembrado y desmantelado el hogar para convertirlo en un ring de boxeo, en un coliseo romano donde el lema es “Sálvese quien pueda”, o en el peor de los casos, en un convento de clausura donde está prohibido hablar y relacionarse, cada quien en lo suyo. 



Me parece que nuestra mayor responsabilidad es asumir las responsabilidades propias, no las de los demás, si nuestro jefe quiere hacerse rico y poderoso es su problema, no el nuestro. Debemos ponerle límites al trabajo y los horarios, y no permitir la explotación, a cambio sacrificamos a nuestros hijos, a la familia, para conseguir cosas materiales y superfluas que al final no nos proveen ningún tipo de felicidad. 

Lo que no se va en llanto, se va en suspiros, como dice el dicho. La vida es una y es corta, cada cual es responsable de lo que acepta y hace, de lo que piensa y de lo que crea con ese pensamiento, de lo que hace con esa creación y de las consecuencias que de ella se derivan. 


La modernidad está matando nuestra amorosa y valiosa humanidad, nos estamos convirtiendo en meros robots, máquinas de producción para generar dinero y una vida licenciosa de opulencia y despilfarro a unos cuantos. Tiempos modernos, donde la mayoría, responde a un patrón de conducta preestablecido por un sistema opresor, y hasta cierto punto carcelario, pues te mantiene atrapado entre la espada y la pared, te hace sentir indefenso e impotente ante su demoledora, encantadora y seductiva vestimenta, “nada como la tecnología, los lujos y la buena vida”, ese parece ser el mantra más repetido a nivel mundial, y la vida que la mayoría aspira tener.

Lo más lamentable del caso es que no lo queremos ver ni aceptar, y si lo aceptamos, de ahí no pasa, no hacemos nada por cambiarlo, seguimos repitiendo el mismo mantra, siendo carne de cañón, haciendo cola para ser uno más del montón de enajenados mentales, con tal de no perder los supuestos privilegios con los que contamos en la actualidad, que de manera adictiva y alucinante, nos tiene fármacos dependientes de cualquier tipo de droga, medicamento o entretenimiento, que nos alivie un poco el estresante e insaciable cáncer (perdonen las palabras) de la maldita y azarosa modernidad. Y lo peor de todo eso es que inducimos a nuestros hijos (para eso si que somos enérgicos y exigentes) a seguir por ese mismo derrotero.

Despertemos ya de ese sueño devastador de vidas libres y felices y promotor de ausencia total de alegrías, de simple gozo, felicidad y libertad de vivir y realizar nuestros mayores anhelos del alma, para bien de la humanidad.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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miércoles, 5 de julio de 2017

Pulsaciones


Según el enunciado de este proverbio Zen en la imagen superior, pienso que somos igual que los árboles, meditamos cuando envejecemos, que es el invierno de nuestras vidas, y luego morimos. Gracias a ello, reencarnamos, y en la primavera de nuestra nueva vida florecemos. 
En el verano (nuestra época más ardiente) con juventud y madurez, damos sombra y frutos. Luego en el otoño de nuestras vidas, hacemos limpieza y nos despojamos de todo lo superfluo, para nuevamente meditar, morir en invierno y renacer de nuevo. En cada renacer damos nuevos frutos y evolucionamos. 


Todo en esta vida es cíclico, ayer fui joven, y mañana seré vieja, aunque hoy me siento viva y llena de vitalidad, el cuerpo a veces me dice que he vivido muchos años ya. Llegará el día en que el cuerpo me diga que ya no puedo postergarlo más, que me debo marchar para poder regresar.

Nadie quiere hablar de la muerte, pero de alguna manera tampoco la dejan de pensar. Primero teníamos miedo de entrar a este mundo y lo hicimos llorando, y luego nos aterró el saber que teníamos que salir y vivimos temblando de miedo, pensando en cuando, dónde y cómo será. 
Imaginando cual será el momento indicado, muchos viven angustiados, y entre apegos y miedos, se olvidan de vivir y salir al ruedo.


Dicen que el tiempo no existe, que solo es relativo, entonces para que tanto revuelo, acerca de la edad, si esta también es parte, de esa relatividad. 

Que los años pasen, no debe ser motivo de preocupación, si no de celebración. Unos dicen tener menos, otros perdieron la cuenta ya, y a la gran mayoría les preocupa, que les vayan a poner de más. 
Son muchos los mecanismos para engañar a la edad, pero hagamos lo que hagamos, el tren de la vida no se detiene, ni da marcha atrás.

Si dejas de respirar en un cuerpo, es porque respiras en otro cuerpo ya. La muerte no existe, solo cambiamos de cuerpo y nos mudamos de lugar; aprendiendo, enseñando, limpiando el karma, o acelerando la evolución colectiva de la humanidad, aunque muchas veces, preferimos quedarnos, en el mismo círculo familiar. 


En definitiva, la vida se presenta con sus altas y sus bajas, se comprime y se expande constantemente, aprieta por un lado y libera por el otro, hiere y sana a la vez. Te mantiene un instante al frente y al siguiente te coloca en la retaguardia. Te venera y luego te ignora, te regala y después te roba, te mece y acuna y más tarde te estremece y sacude, te sumerge y te sube a flote, te moldea y te pule, te acorrala, te elude, te alecciona..., pero nunca te abandona.   

Si te detienes un momento, le prestas atención a tus movimientos, y te fijas en todo lo demás; cada respiración, cada parpadeo, cada escalofrío, cada sentimiento y emoción… Cada semilla que germina, cada soplo de brisa que te toca, cada gota de lluvia que te moja, cada ola que se disuelve y se va…, te vas a dar cuenta de algo maravilloso y sensacional, todos los momentos y acontecimientos, son pulsaciones no más. 


Esas pulsaciones, son la eternidad de la existencia, son la vida; meditando, envejeciendo, muriendo, renaciendo y despertando, floreciendo, creciendo sin parar, madurando y dando frutos, soltando y fluyendo, siendo…

Evolucionando a través de cada una de sus expresiones. 
Eternizándose al compás de cada una de sus infinitas pulsaciones.   

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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martes, 27 de junio de 2017

No..., mejor...

Amables lectores, hoy estoy algo poética y resuena una hermosa sinfonía en mi interior. 
A pesar de este “No” inicial del título, hay un “Sí” dentro de mí que desea salir al exterior y fundirse con el cosmos, vibrar en su armónica sintonía, latir y respirar a su compás, dormir y suspirar en sus brazos galácticos multiformes y multicolores y desvanecerse en la dicha y el gozo de saber que existo. 
Sin importar el por qué y para qué, solo lo que estoy sintiendo y viviendo, lo que soy.  


Como resultado de ese éxtasis y sensación de felicidad infinita, de gozo perpetuo, de ese fluir libre en armonía y complicidad exquisita, surgieron las siguientes líneas, espero les agrade leerlas.

NO…, MEJOR…

No me preguntes de donde vengo, es mejor que preguntes hacia donde voy.
No quieras saber por qué fui, mejor averigua por qué no me quedé.
No indagues con quien anduve, mejor descubre en que ando.
No gastes tus energías en hurgar en mi pasado, mejor intégrate a mi presente.
No rechaces mi tiempo, y mi amor, mejor aprovéchame, estoy de paso.
No sueñes con el paraíso, mejor despierta a la realidad.
No me pidas que te baje las estrellas, mejor lleguemos hasta ellas.
No renuncies a la vida, mejor fúndete en ella, te espero en la eternidad.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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viernes, 23 de junio de 2017

Memorias refraneras

Existe un viejo refrán que dice: “No hay peor ciego, que el que no quiere ver”, y es tan real como que la lluvia moja. 
Un buen ejemplo de esto es lo fácil que vemos y resolvemos mentalmente la realidad de los demás, pero somos incapaces de ver la propia con la misma claridad y objetividad. Somos perfectos analistas a la hora de buscar solución al problema ajeno, pero para sentarnos a analizar nuestra realidad, somos unos perfectos distorsionadores de ella, la desvirtuamos a nuestro gusto y medida.

Otro viejo refrán reza así: “Nadie aprende en cabeza ajena”, pero muchas veces ni en la propia. 
Nos repiten las lecciones una y otra vez y somos tan obstinados que se nos dificulta entenderla y asimilarla, y cada vez la lección se renueva con más ímpetu y sarcasmo, para hacerse sentir y cumplir su cometido, que abramos bien los ojos del entendimiento y apliquemos sus enseñanzas.

Me viene a la mente un refrán muy popular que tiene el siguiente enunciado: “Ojos que no ven, corazón que no siente”, muy apropiado y usado por las parejas y en las relaciones interpersonales. 
Si desconocemos las cosas (fallas y errores, malas intenciones, desastres y tragedias, infidelidades, alegrías, éxitos y logros, etc.), no hay forma de sufrir o sentir ningún tipo de emoción por ellas.

Los de mi generación (la del sesenta) y las anteriores, fuimos criados con el auxilio didáctico de los refranes, sabias herramientas literarias (populares y muy antiguas) para educarnos y enseñarnos a expresar ciertas cosas con discreción y una buena moraleja de por medio. 

+Julia C., una amiga bloguera muy versátil y eficiente en el arte literario, creó hace un tiempo en su blog “Palabras y latidos”, una sección de refranes, para la cual contaba con el apoyo de sus lectores y sus aportes refraneros. Los invito a conocerla y pasarse por su interesante blog, eso sí, no dejen de visitar la sección de refranes, además de didáctica, es amena y muy particular.

Tuve el privilegio de participar en su interesante sección con el siguiente aporte refranero que hoy deseo compartir con ustedes y que pueden ver directamente en su blog a través del siguiente enlace:

http://palabrasylatidos.blogspot.com.es/2016/11/los-refranes-de-tu-vida-idalia-harolina.html

MIS APORTES REFRANEROS (Para Julia Cambil)

Quiero contribuir con la novedosa página de Julia, aportando algunos refranes de mi infancia y de toda la vida, recibidos de boca en boca, especialmente de mi adorada e inolvidable madre, que por cierto era muy refranera.

Y EL TIEMPO QUE SE VA, NO VUELVE

Entre esos famosos refranes recuerdo especialmente algunos muy utilizados por ella y muy frecuentes a la hora de aconsejarnos:

“El que anda con cojo, al tiempo cojea” refiriéndose a las malas compañías, o el siguiente: “Hijo de gato, caza ratón”, refiriéndose a la reputación de los padres de algunos allegados, muy parecido al que reza así: ”De tal palo, tal astilla”, a veces añadía la siguiente frase: ”Quien sabe que pata puso ese huevo”

Sin dudas eran métodos protectores de crianza muy didácticos, que ahora es muy probable que resulten discriminatorios, ja, ja.

Otro refrán muy conocido por estos patios caribeños es el siguiente: “A mal tiempo, buena cara”, creo que en parte por eso es que los dominicanos tenemos la costumbre de hacer humor de las peores tragedias que nos ocurren, eso nos ha servido para desarrollar esa característica tan nuestra de ser muy campechanos y ocurrentes.

Un refrán que considero muy aleccionador y con mucha sapiencia es el siguiente: “De cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán”, nos invita a no subestimar a nadie y a no hacer conjeturas.

Los refranes los oímos siempre por todos lados incluso hasta con connotaciones religiosas como este: “Donde Dios no puso, no puede haber”, que va de la mano con el siguiente, “Aunque el mono se vista de seda, mono se queda", su significado está bastante claro.

Siguiendo la corriente de Dios, tenemos este otro: “A quien Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos”, (Y que sobrinos, ja, ja), muy popular por estos predios y muy veraz. 

Y hablando del diablo existe un viejo refrán que se presta para debate y dice así: “Más sabe el diablo por viejo, que por diablo”, habrá quienes piensen diferente, pues hay viejos muy inmaduros y desconocedores, pero en el fondo como dice una famosa frase “La experiencia no se improvisa”.

En nuestro folklor tenemos refranes tan famosos como estos:
”Burro no come bizcochitos”, que se refiere a menospreciar la valía de alguien y resulta algo despectivo. 

“En boca cerrada no entran moscas”, que nos convida a hablar lo necesario. 

“Barco grande, ande o no ande” algo muy característico del dominicano es ser bultero, así que nos va como anillo al dedo, ja, ja.

Y “Amor de lejos, amor de pendejos”, sin comentarios, ja, ja.

Finalizo esta entretenida colaboración con el siguiente refrán y expresión universal que usé para felicitar a Julia por su iniciativa: “El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”.

Gracias de corazón amiga por ser ese buen árbol y permitirnos arrimarnos a tus “Palabras y Latidos” y disfrutar de su grandiosa y esplendorosa sombra.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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sábado, 17 de junio de 2017

El milagro de la vida

Amables lectores, deseo compartir este corto relato que escribí en la comunidad Escribiendo que es gerundio, usando la frase: “Ahora, con más años por detrás que por delante, los misterios se desvelaron”.

El milagro de la vida

Siempre me gustaron las interrogantes, ese no saber, o hacer creer no saber, para tener motivos sobrados para cuestionarlo todo, y de un enunciado vendido como verdad absoluta, construir un castillo de arena muy pegado a la playa, para verlo desecho por la primera ola que osara alcanzarlo y derribarlo.


Trataba de hacerle ver a los demás que nada permanece estático, que todo se mueve y por más que lo aseguremos, nada es lo que parece. Que todo es relativo y cambia constantemente de forma y composición, de fondo y dirección, de sentido y visualización, de velocidad y vibración... Que la vida era siempre un misterio por descifrar.


Indagaba y descubría, observaba y aprendía, razonaba e intuía, pero las respuestas se escurrían, se desviaban, y escudaban en nuevas interrogantes y teorías, el misterio se hacía más grande con cada descubrimiento, y poco a poco, el tedio y el paso del tiempo, me llevaron al mejor descubrimiento…

“Ahora, con más años por detrás que por delante, los misterios se desvelaron”. Cada pregunta encontró respuesta, lo curioso es que sin importar la pregunta, la respuesta siempre era la misma, “No hay respuesta”.

Así que llegó el día en que dejé de cuestionar, simplemente me dediqué a observar, sentir y vibrar, dejarme poseer por la sensación que me producían las cosas, los sucesos que vivía, empecé a soltar el deseo de saber y de descubrirlo todo, a fluir y danzar con el ritmo y la cadencia de la vida. 


No imaginan lo que sucedió, un maravilloso día todo se me reveló, y al hacerlo todo se impregnó de una hermosa alegría, de un indescriptible gozo y una apacible paz interior. 

El amor brotó como una flor y lo inundó todo con su aroma, y se esparció como lluvia por los confines de mi vida, y esta dejó de ser un misterio por descifrar, para convertirse en una alegría a celebrar… !El milagro de la vida!

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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jueves, 8 de junio de 2017

Atravesando puertas

Para los que estamos transitando por caminos de cambios interiores y despertares de consciencias, los inicios del trayecto resultaron muy aleccionadores y en algunos casos hasta dolorosos y dramáticos, no es fácil lidiar con tantos patrones de conducta tan arraigados, y desmontarnos tantas creencias antiguas que se han sustentado de generación en generación, y mucho menos, ir en contra de la corriente y mantenerse a flote entre tanta oposición, desamparo y soledad.

Existe un primer flechazo, por así decirlo, que te sacude y sobrecoge la consciencia, algo inusual, advirtiéndote que estas a punto de volver a nacer, aunque ese “a punto”, mayormente resulta demasiado extenso. 


Después de ese primer impacto, empiezas a librar tu batalla interior, a derrumbar altares y deshacer entuertos, al estilo Don Quijote, resuelto a darle cabida a todo lo novedoso que se te revela, por muy descabellado que pueda parecer al resto, para ti esta tan claro y coherente, que nada te detendrá.

Primero comienzas a vislumbrar otras dimensiones y acceder a ellas de tanto en tanto como si fueras una estrella fugaz. Luego poco a poco empiezas a cruzar otros portales dimensionales y a descubrir cosas aparentemente nuevas, pero tan antiguas como la vida misma, más bien empiezas a recordar el motivo de tu existencia y a palpar tu esencia.  

Cada puerta que traspasas es un aprendizaje, un despertar más, te conduce a un nuevo nivel de consciencia, y ya no podrás dar marcha atrás, seguirás atravesando puertas y descubriendo tu esencia, hasta estar totalmente consciente de tu verdadero Ser, de su Esencia Primordial en cada momento de tu Existencia.


Puertas o portales dimensionales los hay por doquier, es cuestión de quererlos ver, de estar lo suficientemente atentos para visualizarlos. Existen tantas puertas como necesidad de acceder a ellas hay, cada una se abre en la dimensión  y el estado de consciencia que lo amerite el Ser. 
Esas puertas son especie de agujeros de gusano, nos transportan hasta donde queremos o debemos llegar, las hay por todas partes y en diferentes situaciones vividas (de armonía y paz, de gran alegría y gozo o de intenso dolor), pero nos resultan invisibles hasta que decidimos dar el salto y atravesar el puente de la liberación material y emocional, enfrentar uno a uno todos nuestros miedos y trascenderlos, incluyendo el miedo a la muerte, que no es otra cosa que renacer a una nueva vida.

Una de esas puertas es la maternidad, el momento justo después de parir a tu hijo, siempre y cuando lo hagas de forma natural y estés consciente de la envergadura de esos lazos y del proceso de ese rompimiento físico que acentúa más los lazos invisibles y la conexión espiritual (de alma a alma), de la madre con ese Ser que acaba de traer al mundo físico y hasta con su propio Ser. Cuando damos a luz, literalmente traemos a la luz a dos nuevos seres, al hijo y al ser que renace en nosotros. 


Las puertas, encierran o dejan pasar, de ti depende para lo que las quieras usar.

Cada día que empieza es una puerta que se abre, y cada día que termina es una puerta que se cierra. Es tu mera responsabilidad que esto ocurra así, de lo contrario corres el riesgo de quedar atrapado entre una puerta y otra, en una especie de mundo insustancial e irreal, plagado de pánico y disfrazado de metas por alcanzar, que son más bien estancamientos o fracasos existenciales, miedos sin enfrentar y disolver, vida… sin vida.

Hay situaciones que ameritan abrir una puerta y permanecer un tiempo encerrado allí, observando, aprendiendo, transformando…, trascendiendo, hasta tener la llave para salir y abrir la próxima puerta. Hay otras ocasiones en que abrimos la puerta solo para usarla de puente, atravesarla sin detenernos, no hay nada que necesitemos obtener de allí. La sabiduría y guía interior, a través de nuestra intuición, nos hará saber en cual puerta entrar y detenernos, y en cual debemos seguir de largo.


Las puertas siempre han sido un símbolo de descubrimiento para la humanidad, anteriormente eran la entrada a cuevas y cavernas, a refugios y lugares aparentemente seguros, a un estar diferente, a una nueva dimensión, luego se fueron modernizando, pero han conservado ese enigmático simbolismo hacia la seguridad, la protección, hacia el descubrimiento de lo que se oculta, hacia lo nuevo... hacia el interior.

Abre puertas, todas las que necesites abrir, ten coraje y valor de enfrentar tus temores, interiorízate, descubre, transforma, trasciende y no olvides cerrar cada puerta que dejas atrás, es la única forma de avanzar y evolucionar.

Les dejo este video con una hermosa canción de la autoría de Kike Santander, interpretada por la carismática Gloria Estefan.



I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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miércoles, 31 de mayo de 2017

Hay días...

La vida se compone de una sumatoria de momentos, y desde que se separó la luz de la oscuridad, se compone de una sumatoria de días y noches. 
Al menos es así como lo ha identificado el hombre y lo ha hecho constar, y supongo que para el resto del reino animal, incluso el vegetal y quién sabe si también el mineral, se compone de actividad y descanso. 

La mayoría es activa con la luz solar y descansa en la oscuridad. La minoría, como los murciélagos, y algunos trabajos degenerativos creados por la ambición y el desenfreno humano (como el de las grandes industrias y la de guardián nocturno entre otros), es activa en la oscuridad y descansa bajo la luz solar. Pero sin lugar a dudas cada día trae su propio afán, no existen dos días iguales por más que se parezcan.

Hay toda una amalgama de días: felices, alegres, importantes, dolorosos, tristes, activos, comunes, rutinarios…, y  días perezosos, en que el ánimo se niega a formar parte de él, por más que insistamos, este no llega a hacer aparición, y esto no necesariamente nos empuja a catalogarlo como un mal día. Para esos días podría haber solución, pero lo primero es identificar bien el problema y su procedencia, me explico…

Por ejemplo:

* Pudiera ser que sea el cuerpo el que este necesitando descanso, si es así la única forma de que el ánimo aparezca de nuevo es complaciéndolo, y dándole ese merecido, necesario y gratificante descanso. El cuerpo suele ser bien agradecido y en caso de que sea eso y lo complazcas, lo comprobarás.


* También existe la posibilidad de que el cuerpo este descansado y sigamos desanimados, probablemente la que necesita descanso es la mente, que aparentemente no para de trabajar, creando ideas en el día y creando sueños en la noche.




Para este caso, existen muchas maneras de darle descanso a la mente: ir de paseo por la naturaleza y detenerse a contemplar y admirar el paisaje entregándose al momento presente, al aquí y ahora y disfrutar de su placentera quietud. Podemos ir a respirar aire puro de montañas y ríos y no darle motivos para trabajar. Para los que gustan de practicar los ejercicios espirituales como la meditación y los mantras, eso podría ser una buena opción. Hacer deportes o ejercicios y rutinas sencillas como caminar por el parque, el bosque o la playa en completa libertad de pensamientos, en la simple contemplación y la propia observación. Practicar las artes marciales, el yoga… Para el gusto los colores y para la diversidad las opciones.

* Pero otra opción es que estando el cuerpo y la mente descansados, el cansancio o desanimo sea almico, y si es el Alma la que necesita descanso, hay que dárselo con urgencia, ya que ella es el enlace entre lo físico (el cuerpo y la mente), el vehículo material  y tangible, y lo abstracto (el Espíritu y el Ser que nos habita), que no es otra cosa que el potenciador de la consciencia y la inteligencia superior que somos, la energía de vida que surge y resurge (nace y renace), cambia y se transforma, y a la vez transforma todo lo que vive a través de ella por los confines del Universo por los siglos de los siglos, por la eternidad.


Para descansar el alma lo mejor es liberar esas cargas energéticas estancadas, hacer revisión y limpieza de esas emociones contenidas y reprimidas que taponan la libre circulación de energías y el filtro que las mantiene limpias y descongestionadas.
¿Cómo?, sumamente sencillo, retroceda un par de horas, días, o semanas, haga memoria de los sucesos anteriores, buscando el momento exacto en que cambió el sentido de su vida y apareció el paulatino cansancio, desanimo o hastío que le siguió, ahí encontrará la causa. Obsérvela, analícela, abrácela, tráguesela y digiérala o solo expúlsela fuera, limpie y descongestione sus intestinos emocionales, viértala donde no le cause ningún daño a nadie y mucho menos a usted, y el Alma estará como nueva.

* Pero mas allá de estos tipos de desanimo o cansancio, hay un desanimo que sobrepasa todo entendimiento y no hay forma de contrarrestar, solo darle un tiempo prudente y esperar, se irá por sí solo. Este desanimo es debido a una actualización momentánea, un cambio de enchufe o de chip, en la conexión que existe entre el Espíritu, el Ser poderoso que nos genera las energías y que nos permite ser, y  La Fuente o Consciencia Superior que somos, que nos suple esas energías para poder ser. 

O sea, que esta falta de ánimo se debe a que permanecemos desconectados por un espacio generalmente breve de tiempo, de la Fuente y como no supimos ahorrar energías para cuando tocara hacer esa actualización, nos quedamos literalmente sin baterías.


Para este proceso de transición, lo mejor es no agotar las escasas energías que nos puedan quedar andando de aquí para allá, de medico en medico, de intento en intento por tratar de resolver una situación que no tiene otra solución que pacientemente esperar y guardar las escasas reservas, ya que al estar tratando de usar esa conexión y no estar habilitada aún, no le permitimos hacer su proceso normal de actualización y la retrasamos. Cada vez que hacemos el intento ella se resetea de nuevo y cada intento nos da “error”, una y otra vez se queda en ese mismo bucle, ella tratando de volvernos a enchufar, y nosotros intentando conectarnos, como cuando el internet no nos quiere funcionar y lo apagamos y prendemos repetidas veces sin darle tiempo a hacer las actualizaciones de lugar desde la matriz suplidora. 

Para estos casos solo la PACIENCIA (la apacible espera) y la FE (la seguridad de lo que no se ve pero en lo que se confía), funcionan. 

Recuerden amigos lectores, hay días usuales, hay días inusuales y hay días..., que no debiéramos nunca usar, solo dejarlos pasar, para que no se conviertan en ¡Ay..., días!

En resumen
“Cuando las cosas te resulten fáciles, tómalas con facilidad, y cuando te resulten difíciles, tómalas con pausa, despacio…, para que puedas asimilarlas y verlas con facilidad, pero cuando te resulten imposibles de lidiar, simplemente ¡suéltalas!, déjalas ser y las veras pasar sin desmayar”.

Para terminar les dejo esta hermosa canción de Silvio Rodríguez



I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente.

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2017/07/10/hay-dias 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

viernes, 26 de mayo de 2017

Atrévete a volar

Hoy deseo compartirles algo inusual en mi haber como escritora, un relato surgido de una imagen que se usara en la comunidad Escribiendo que es gerundio, para a partir de ella, hacer una narrativa libre. 

No pude evitar que la imagen me sedujera a tal extremo que casi de inmediato surgió este relato que aquí les dejo y espero sea de su agrado.

Por cierto en este preciso momento me hizo recordar un relato de mi hermana Millicent que hace tiempo compartí en el blog, titulado Me encantaría volar.



ME ESPERABA

Cada noche en mis horas de insomnio acudía al borde de la montaña, a mirar el valle desde lo alto, semi-oscuro a veces, otras, totalmente claro por el brillo de la luna llena y a admirar el cielo, la grandeza del universo.

Allí me sentía otra, una sensación peculiar y extraña, como si fuera parte del paisaje, del conjunto, de todo..., como si yo fuera imprescindible para que existiera. Esas horas un poco antes del amanecer, se iban entre el silencio, la suave brisa y la deliciosa semioscuridad, hasta que tenia nuevamente el privilegio de presenciar y ser parte de la belleza del amanecer.

Precisamente ayer, pensé: con la luz del día la vista debe ser espectacular, especialmente en las tardes, un poco antes del anochecer. Me propuse averiguarlo y acudí un poco antes del atardecer para observar la colorida despedida del radiante Sol, dándole generosamente su lugar a la bella y deslumbrante Luna. 

Cuando llegué pude admirar extasiada el hermoso paisaje, su verdor y lo imponente de la montaña que me propiciaba el poder estar a esta altura. Ya se acercaba la hora del Sol deleitarme con sus hermosos destellos llenos de infinidad de matices y colores, pero sucedió algo inesperado, un enorme cúmulo de nubes cubrió el cielo ocultando parcialmente el Sol. 

Cuando me disponía a partir, algo decepcionada, pude ver en lo alto una hermosa y majestuosa ave en pleno vuelo, me miraba convidándome a ser su pareja, a que alzara el vuelo... 
De pronto recordé que había tenido un sueño similar, tuve miedo y corrí del lugar, pero algo me detuvo, sentí el impulso de volver y acudir a su encuentro.

Allí me esperaba aún, y me pareció oportuno dejarme llevar, liberar ese ímpetu que siempre he sentido de volar, y justo como lo hice en el sueño, y como tantas noches lo deseaba, me despojé de todo lo que sobraba, las ropas, los temores… 
Y me dispuse a volar.

Retrocedí unos pasos para tomar impulso y luego salí corriendo y me lancé al vacío, mejor dicho, abrí y elevé los brazos, aligeré el cuerpo y volé, subí tan alto como pude en busca de mi pareja, que allí me esperaba como tantas noches lo hacía, y yo, no la veía.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Frases de la vida

En esta ocasión quiero compartir con ustedes estas frases que hace años extraje del libro “Los pies en el suelo y la cabeza en las estrellas” de Lair Ribeiro.

Me parece que estas frases podrían serles de ayuda en la ardua tarea que es el caminar seguros por la vida. 
Escojan las que les resuenen con mayor fuerza en su interior, las demás déjenlas fluir.

ET es quien mejor le hace honor al título del libro

LOS PIES EN EL SUELO Y LA CABEZA EN LAS ESTRELLAS.
(Lair Ribeiro)

-El éxito es conseguir lo que se desea.
-La felicidad es apreciar lo que ya se ha conseguido.
-Percibe lo real, pero antes escoge tu realidad.
-Creer en ti mismo da resultado.
-Hay que creerlo para verlo.
-El verbo "hacer" siempre puede más que el verbo "querer".
-Vayamos despacio, pues tenemos prisa.
-Todo cambia y eso te incluye a ti.
-Ten cuidado con las “seguridades”. El cambio forma parte de tu vida.
-En este mundo nada es para siempre.
-Nuestra mente cambia de realidad a cada instante. Creamos nuevas verdades cada día.
-Lo que para alguien es una crisis, para otro puede ser una oportunidad.
-Conoce y comprende tus limitaciones, es el primer paso para superarlas  y alcanzar tus sueños.
-Nadie es perfecto, pero siempre se puede mejorar.
-Lo importante no es lo que te sucede, sino tu actitud ante ello.
-No dejes que aquello que no puedes hacer interfiera con lo que si puedes hacer.
-No esperes sentirte bien para hacer algo. Comienza a hacerlo y acabarás por sentirte bien.
-La intención sin acción es una mera ilusión.
-Quien se deja llevar por la situación pasa a convertirse en parte del problema.
-El buen observador es capaz de actuar con inteligencia, y conseguirá ver siempre una solución cuando se presente un problema.
-Los errores son grandes momentos de nuestra existencia.
-Piensa antes de hablar, pero no pienses demasiado antes de actuar.
-Quien no conoce la causa, no consigue repetir el efecto.
-La vida es como el eco: si no te gusta lo que estas recibiendo, presta atención a lo que emites.
-Todo lo que sucede en tu vida cotidiana tiene que ver con lo que estas mandando al universo.
-Lo único que puedes controlar en el mundo son tus pensamientos.
-Hoy es el mañana de ayer.                                                                           -El final es siempre un nuevo comienzo.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.